El universo en si mismo es la fuente de toda vitalidad. Desde el espacio profundo nos llega la corriente vital que sustenta y anima nuestros procesos biológicos, psíquicos e inclusive anímicos.
Esta corriente, que proviene de todas las direcciones del espacio, es el flujo vital que retorna al seno del eterno Absoluto, que es el estado potencial o promesa de SER de todo lo que hoy es y existe.
Del seno profundo del Absoluto emana el ritmo oscilante de la Vida Universal. Allí está el Corazón del Cielo, que hace sentir su sístole y diástole en el cuerpo de todo el universo.
La sístole es la corriente o flujo vital que retorna a la Casa del Padre, es la corriente ascencional que sustenta los procesos evolutivos de la creación y en ella se oculta el misterio de la gravitación universal.
Por lo tanto, lo que es una caída hacia el centro en cada nivel de grandeza de la Unidad, es en verdad una ascensión que le permite al Alma ascender hacia niveles más altos.
Ya hemos expresado en otros artículos que la Unidad tiene distintos niveles de grandeza... y también dijimos que cada uno de esos niveles tiene la misma constitución bipolar básica; con un SOL CENTRAL y MATERIA CÓSMICA girando a su alrededor.
Cada SOL es una PUERTA del REINO, por el que fluye y refluye la sístole y diástole de toda la Creación.

También expresamos en algún lugar de este Sitio que todos los niveles de grandeza de la Unidad, desde SIRIO hasta NOUS (en el corazón del Hombre), están sucediendo simultáneamente. De forma que cada vez que Sirio emite un impulso, este es instantáneamente reproducido por todos los Soles de grandeza menor.
Esto significa que por la puerta de cada corazón emanan siempre la directrices del Gran Padre Cósmico Común,... lo que nos lleva a reflexionar sobre el hecho de que somos "piezas" de un gran movimiento sustentado por la Voluntad de DIOS.
En el corazón de cada uno de nosotros se encuentra el punto que nos vincula con la totalidad del universo, pero también allí se encuentra la Puerta que debemos atravesar para avanzar, con mucho esfuerzo y perseverancia, en dirección a nuestra TIERRA PROMETIDA.
Por lo expuesto hasta el momento concluimos que la enorme distancia que nos separa del centro de nuestra Galaxia, no es impedimento para que nos llegue la energía vital en forma instantánea.
Esto no sucede con la luz y las demás energías que se desplazan por la "superficie" del espacio (que es el universo tridimensional). Estas demoran miles de años para recorrer la distancia que separa las estrellas de nuestra percepción sensorial.


La energía vital no precisa recorrer distancias, ya que fluye por el interior del universo. Esta es la causa profunda del fenómeno de la sincronicidad.
Todos los soles conforman un único "cuerpo" que vibra simultáneamente, si bien que respetando el orden jerárquico.
Primero vibra Sirio, después el Sol Central de las Constelaciones, luego el SOL ORS (Sol Central de nuestro Sistema Solar), sigue el Sol Central de cada Planeta. Cada Planeta del Sistema tiene su propio Sol Central, ya que cada uno de ellos es un nivel de grandeza de la Unidad.
Nuestro Planeta tiene su propio Sol Central que es el SOL AGARTHI.
Finalmente, la energía vital, después de pasar por Agarthi, pasa a vibrar en el SOL NOUS, que es el Sol Central de cada Hombre.
Este flujo de energía vital que baja por la cadena jerárquica de los Soles constituye la diástole del Corazón del Cielo.

Esta continuidad, desde lo infinitamente grande a lo infinitamente pequeño, debe ser llevada en consideración cuando se observa una Carta Natal, ya que esta nos revela la naturaleza del vínculo que une la persona al universo que la contiene.


Vemos a través de cada horóscopo particular, no solamente el tipo de energías celestes que convergen para definir la individualidad que nace, sino también la cualidad de energías telúricas, que le dan su característica a la naturaleza terrena que el individuo deberá transitar en la presente existencia.
Claro que, para una completa evaluación de la dinámica de cada Casa Terrena, también se debe considerar el "viaje" del Sol de Ors por el firmamento diurno y nocturno, como un factor de incidencia primordial en la dinámica de la biosfera terrestre.
Apenas mencionamos eso, sin entrar en consideraciones que nos obligarían a entrar en un desarrollo de "letra chica", porque eso nos llevaría más allá de las pretensiones que alientan este artículo. Además a esto ya lo consideramos en otros trabajos, cuando hablamos en particular de las Casas Terrenas.


Rescatamos de todo esto, que el camino que conduce al crecimiento interior del Hombre no pasa por el intelecto, sino por el corazón. Es por esa puerta que entramos en la corriente ascendente de la Vida que nos conduce a la fuente primordial, de la que un día emergimos.
Por lo tanto, en el nivel de la biosfera terrestre (esa camada de vida que recubre la superficie del Planeta), convergen dos corrientes de energía.
Aquí se encuentra sintetizada una buena parte de los recursos alimentarios, vitales para mantener el flujo de cada existencia individual, en obediencia a aquello que dice que "el pez grande come al al pez chico", respetando una delicada ecuación de equilibrio entre nacimientos y muertes que preserva las especies.
Así lo dispuso Dios, y así se desenvuelve dentro del seno de la Divina Madre Naturaleza.


Lo cierto es que somos alimentados, tanto por la energía vital que proviene del universo (de las Constelaciones, del Sol, de los Planetas), como por la energía que proviene de el interior de la Tierra.
Ambas provienen de una misma Fuente. Ellas son la manifestación dinámica de la sístole y diástole que emana del Corazón del Cielo.
Pero para poder discriminar correctamente la naturaleza de estas dos corrientes vitales, siempre es bueno recordar que el Sol Central de cada nivel de grandeza de la Unidad es una puerta por donde penetra, al interior del espacio uterino que gobierna, la energía que viene del nivel de grandeza que le es inmediatamente superior,... y nosotros, como habitantes del Planeta Tierra, estamos dentro del espacio uterino del Deuterecosmos (el nivel de Unidad que corresponde al Sistema Solar).
Por lo tanto, recibimos de forma directa la energía que emana del Sol que nos alumbra y la que proviene de los Planetas (y, desde un nivel de grandeza mayor recibimos también la energía que proviene de la unidad del Zodíaco).

Debemos imaginar a la energía que "baja" por la cadena jerárquica de los Soles como un hilo de oro que, partiendo del Sol Sirio, va enhebrando los soles de grandeza menor hasta llegar a Nous (el Sol interior de cada ser humano).


A esta línea jerárquica la recibimos desde el Sol Agarthi (el Sol interior de nuestra Tierra), y entra a cada uno de nosotros por nuestro Átomo Nous, que vibra en lo profundo de cada corazón.
Esta es la línea de nuestra realeza. La que nos coloca, por derecho divino, a la cabeza de todos los reinos de la Tierra.
Las energía que nos llegan de la esfera celeste son energías que están sujetas a las influencias del universo tridimensional de Euclídes. Por lo tanto, son factibles de corrupción.
No sucede lo mismo con la energía que fluye por la cadena de los Soles. Esta no es factible de corrupción, porque es el flujo que retorna a la Casa del Padre.
Ya bajo el imperio de las energías que nos llegan desde el cosmos se procesan las leyes mecánicas de la Naturaleza, en cuya esfera se desenvuelven los procesos de evolución e involución, presentes en el mundo celular.


Estamos en un punto de nuestro análisis en el que ya debemos diferenciar claramente que la energía vital es una sola, pero tiene
  • una manifestación interna...
  • ...y otra manifestación externa.

Esto es algo que pocos se detienen a investigar. Por lo que uno lee en los diversos tratados de astrología, podemos afirmar que ellos se aprofundan en el conocimiento del vínculo externo de la relación Hombre-Universo,... y por alguna razón ignoran el vínculo interno.
Este es el motivo por el cual existen divergencias entre los que defienden a ultranza la teoría de la evolución y los que consideran que tal evolución no existe.
Pienso que con lo que hemos expuesto hasta aquí, tenemos ya un buen material para reflexionar sobre el particular.
En lo que a mi respecta, afirmo convictamente que existe evolución e involución operando de forma mecánica en el seno de la materia celular,... y esto acaba repercutiendo en la materia mental del hombre, que no se esfuerza por entrar en la corriente interior de la vida.
Por lo tanto afirmo que nuestra evolución depende pura y exclusivamente de nuestra voluntad y del esfuerzo personal,... pero de forma alguna depende de un proceso mecánico inherente a la Naturaleza.

 

ROLANDO GRIGLIO
Astrólogo Kármico

 


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