Teniendo una cierta idea de lo que significa el proceso creativo, nos abocamos a la tarea de encontrar evidencias en el campo de la experiencia práctica.
El primer impedimento que encontramos, para que pueda surgir inspiración creadora se hace sentir en la propia mente, habida cuenta de que descubrimos poseer una serie bastante extensa de preconceptos con respecto de nuestra capacidad de expresarnos creativamente.
Estos preconceptos se expresan en la forma de obsesivos y recurrentes diálogos internos, que reafirman verbalmente nuestra ineptitud para realizar algún acto creativo.
Nos afirmamos a nosotros mismos ideas del tipo: "si expreso esto se reirán", "si otros más inteligentes que yo no lo pensaron antes...", "yo no nací para eso", etc.
Esta ultima afirmación es interesante ya que todos los niños, sin excepción son creativos. La experiencia muestra que empiezan a bloquear esta actitud a partir del momento en que la educación oficial comienza sobre ellos la lenta pero inexorable asimilación de su identidad al seno del orden establecido por la propia cultura.
No es importante redundar en ejemplos o ampliaciones que expliciten este tema de fondo, por que ya se ha hablado mucho al respecto y existe mucha bibliografía que está a disposición de aquellos que deseen investigar.
Concentrémonos en el primer impedimento que mencionamos. La actitud verbal de la mente.

Esotéricamente podemos considerar que el intelecto se originó unos 24.000 años atrás, cuando por algún motivo explotó un Planeta de nuestro Sistema Solar, que orbitaba entre Marte y Júpiter. Como prueba de esto hoy aún encontramos los fragmentos de dicho Planeta en la forma del Cinturón de Asteroides.
Ese Planeta transmitía a la mente del hombre el sentido de la continuidad consciente, que da esa actitud de persistencia que permite llevar todo lo que se inicia hasta su fin.
La falta de esta funcionalidad trasformó las mentes en mentes dispersivas, que no consiguen sintetizar la dialéctica de la propia existencia, por que a poco de iniciar una búsqueda esta se comienza a derivar hacia otros rumbos, motivada por diversos y sucesivos cuestionamientos que desdibujan la estructura del objetivo inicial.
A partir del momento en que dejó de existir la función de la continuidad consciente, nuestra especie, la de los hombres, se auto expulsó del Paraíso alienándose del seno de la UNIDAD.
Estamos hablando de la UNIDAD MÚLTIPLE, la cual se manifiesta en varios niveles de grandeza (desde la Galaxia hasta el átomo) los cuales expresan simultáneamente un mismo impulso directriz.


Este impulso entra en el microcosmo hombre por la puerta del corazón y representa en si mismo la vocación germinal que tiene el individuo. Entendiendo esta vocación como el potencial de crecimiento inherente a cada ser humano.
No nos cansamos de expresar que el crecimiento no es una cuestión de acumulación, sino que se relaciona con una permanente transformación interior, que se da por la interacción entre la persona y el medio uterino que la contiene.
Pero estos procesos interactivos requieren de una "digestión" interior para que se pueda separar la "paja del trigo", asimilando los nutrientes que sirven para sustentar el crecimiento y eliminando aquellos que resulten nocivos para tal fin.
Este proceso digestivo de lo que se absorbe del medio se desarrolla de forma natural y siguiendo un orden de etapas sucesivas en la digestión de los alimentos sólidos, líquidos y gaseosos, e inclusive con relación a la absorción y asimilación de las radiaciones cósmicas y de las energías telúricas, que también forman parte de la "dieta alimentária" que sustenta el proceso germinal de la vida.
Pero si bien es correcto afirmar que este desarrollo se desenvuelve de forma natural con relación a los alimentos que hemos considerado anteriormente, también es correcto decir que no se cumple conforme lo planeado por la Naturaleza en el caso de la "digestión" intelectual.
Esto se debe a que no poseemos el sentido de la continuidad consciente, con lo que el material absorbido tiende a "contaminarse" por la incorporación de nuevos elementos, los cuales crean a su vez nuevos objetivos que diluyen no solo el camino previamente trazado, sino también el propio objetivo original que se perseguía.
Con lo expuesto concluimos que la mayoría de nuestras conclusiones finales son bastante endebles, por que la etapa de evaluación previa no es sometida a una justa discriminación (separando lo que sirve de lo que no sirve para nuestro crecimiento).
Veamos por lo tanto como debería funcionar internamente ese proceso de asimilación de los nutrientes intelectuales.

Por la puerta del corazón entra al interior del hombre la inspiración creadora, capaz de producir las transformaciones necesarias para que se procese el crecimiento, el cual ya se encuentra debidamente codificado, como una promesa de ser, en el Alma individual de cada uno.
La inspiración creadora busca, por lo tanto la reinserción del hombre en el seno de la Unidad.
Esa inspiración aflora como directrices indiferenciadas que, si bien marcan la dirección y el sentido en el que esa individualidades debe crecer, estas no pasan de una especie de "entusiasmo" al que se le debe dar forma.
Desde el punto de vista astrológico cada Planeta conforma un Rayo, a través del cual se estructura una función definida.


  • Cuando las directrices solares pasan por la orbita de MERCURIO se bipolarizan, discriminándose según el orden bipolar de ese universo.
  • Cuando las directrices solares ya bipolarizadas pasan por la orbita de VENUS, adquieren una discriminación más refinada, elaborándose un orden por vías del sentimiento.
  • Cuando los pensamientos y sentimientos asociados a la directriz central atraviesan la orbita lunar para llegar a nuestro hogar, son acumulados en la memoria sensoria a partir de la sensación que producen.

Estas 3 primeras funciones ordenan la vida interior del ser humano y sobre ellas gravita todo lo que sucede epidermis adentro del hombre.

  • El Rayo de MARTE canaliza el capital energético para que la elaboración interior pueda ejecutarse externamente.
  • Pero esta energía que pone en movimiento la acción, precisa ser complementada por una función que sea capaz de sustentar ese accionar hasta el fin, para que la iniciativa llegue a buen puerto. Esta función dejó de existir cuando desapareció el Planeta que la sustentaba.
  • La fuerza expansiva, que viene dada por el Rayo de JÚPITER actúa por lo tanto sobre impulsos y predisposiciones que carecen de la maduración que se deriva de la experiencia.
  • Existe una fuerza que establece el limite del individuo. Esa fuerza se canaliza por el Rayo de SATURNO y le marca al individuo su verdadero nivel de Ser.

Ese limite es el punto hasta el cual llegó la persona en términos de crecimiento,... y para que esta frontera o delimitación que el propio entorno se encarga de imponerle al hombre se expanda, es necesario trabajar epidermis adentro para que se den las transformaciones que se deben dar para que el hombre crezca.

Abrimos un paréntesis
... para considerar que todo proceso germinal debe necesariamente desenvolverse en obediencia a las leyes de la Naturaleza, y una de las primeras leyes que surgen de la propia dualidad de la existencia es la Ley de la Actividad y el Reposo. Así se organiza el universo.


Durante la fase activa de cualquier proceso se realiza la discriminación y el ordenamiento de aquello que se debe incorporar o expresar. Durante este período solo participan recursos intelectuales, lógicos, conocimientos previos y todo lo que tiene que ver con el lado verbal de la mente. Todo se ordena según criterios lógicos. Durante la fase de "inactividad" el proceso es vivencial y apunta a sentir lo que fuera previamente ordenado por la función racional.
Esta segunda etapa no solo completa la comprensión del objeto en cuestión, sino que también lo identifica desde las profundidades de su propia esencia. Es a ese nivel que se siente si dicho objeto es o no benéfico para el proceso germinal del individuo.
Puede darse que lo que la discriminación racional acusó como bueno, sea sentido como malo por la discriminación afectiva, por que la integración dialéctica del principio en cuestión nada aporta al proceso germinal que se está procesando en lo profundo del individuo.
Tenemos aquí un conflicto entre mente y corazón que debe ser profundamente interpretado, por que dicho conflicto plantea mucho más que una simple diferencia de criterios.
Estamos aquí ante un conflicto entre dos planteos absolutamente incompatibles y diferentes que no tienen ningún punto en común, por que el proceso intelectual es una actividad dialéctica que se desenvuelve epidermis adentro del hombre,.. y esa actividad se procesa con independencia de los vínculos que vinculan a este con el universo uterino que lo contiene. Mientras que el proceso vivencial remite siempre a la unidad del hombre y sus circunstancias.
Estamos por lo ante un conflicto entre dos esferas que son básicamente incompatibles por la naturaleza de lo que cada una "persigue".
  • En la esfera intelectual se busca fortalecer la individualidad, para tornarla más competitiva y con mayor posibilidad de imponerse a sus semejantes.
  • En la esfera de lo vivencial se busca la reinserción del hombre en el seno de la unidad mayor que lo contiene, buscando los puntos en común con los otros y con las propias circunstancias.

Solo el corazón puede resolver esta incongruencia, por que a pesar de que plantea una búsqueda incompatible con la dialéctica racional, no niega las virtudes de la dialéctica en si misma, habida cuenta de que es a través de la dialéctica que se pueden aproximar y unir los complementos que al unirse expresan en mundo manifestado.
Pero la dialéctica del Amor no es competitiva por que la meta final apunta a trascender el conflicto, y por lo tanto avanza en la búsqueda de puntos comunes y de concordancias que recuerden el estado paradisíaco de Unidad.
Claro que aquí nos estamos refiriendo exclusivamente a la problemática de discriminar aquello que sirve para nuestro propio proceso germinal.

El exceso de verbalismo
La práctica muestra que solo cuando la mente deja de hurgar en los meandros de la memoria sensorial, se produce el silencio que facilita la normal expresión de la fuerza del Alma.
Pero ese estado de inquietud constante en que se encuentra nuestra mente responde a una estrategia que fue desenvuelta en el transcurso de muchos milenios, y que en definitiva apunta a centralizar la actividad psíquica en la esfera intelectual.
Si penetramos en estado de meditación hasta los primeros escalones de nuestro mundo inconsciente, descubrimos que a ese nivel estamos "ligados" en un diálogo en el que somos sujeto y objeto al mismo tiempo. Siempre reafirmando nuestras parcialidades ante el mundo.
En el fondo, buscamos con esa actitud verbal convencernos a nosotros mismos de que la verdad está de nuestro lado en todos y cada uno de los conflictos que dan origen a esa suerte de "diálogos-monólogos".
En todos los niveles de nuestra mente sensorial falta silencio.


En realidad el Hombre no es apenas su imagen de carne y hueso sino que también es el propio mundo que lo contiene.
Su vida. Nuestra vida, depende del proceso dialéctico que se desarrolla entre nuestra identidad y el universo uterino que nos sirve de base y sustentación.
Esa interactividad dialéctica representa en si misma los cimientos sobre los cuales se procesa nuestro propio crecimiento germinal, y por lo tanto conforma la UNIDAD de nuestro actual nivel de Ser.
Con todo lo expuesto hasta el momento, podemos afirmar que nuestra existencia consciente se extiende hasta los confines más distantes de nuestro propio universo conocido.
Pero es importante entender que ese universo que nos contiene y al mismo tiempo nos nutre, es absolutamente personal e intransferible, por que a él nos vinculamos selectivamente en el comienzo de cada nueva existencia motivados por nuestras propias necesidades más íntimas.
Ninguna persona común vio jamás al Gran Universo. Todos nosotros nos vinculamos a una pequeña fracción de ese gran desconocido, y al estudiarla creemos estar indagando leyes o fundamentos que son comunes a toda la humanidad.
No es así. Cada uno de nosotros debe aprender a "leer" en el Libro de nuestro propio Ser Interior Profundo, el cual explica los verdaderos misterios de nuestra dialéctica individual.


Si avanzamos aún más en nuestra tentativa de comprender el sentido de tal actitud mental, llegamos a la comprensión de que esa actitud es la única forma posible de mantener viva la falsa sensación de auto suficiencia, con que pretendemos "independizarnos" del Plan Directriz, sobre el que se desarrolla la Vida Universal.
Como prueba de lo que estamos considerando nos deparamos con que hasta la propia ciencia es capaz de desenvolver un estudio extremamente detallado del sistema respiratorio del hombre sin siquiera hacer referencia al proceso simultaneo que se desenvuelve en el reino vegetal, para que se libere el oxigeno vital y necesario para que este pueda sustentarse como tal.
En realidad el Hombre no es apenas su imagen de carne y hueso sino que también es el propio mundo que lo contiene.
Su vida. Nuestra vida, depende del proceso dialéctico que se desarrolla entre nuestra identidad y el universo uterino que nos sirve de base y sustentación.
Esa interactividad dialéctica representa en si misma los cimientos sobre los cuales se procesa nuestro propio crecimiento germinal, y por lo tanto conforma la UNIDAD de nuestro actual nivel de Ser.
Con todo lo expuesto hasta el momento, podemos afirmar que nuestra existencia consciente se extiende hasta los confines más distantes de nuestro propio universo conocido.
Pero es importante entender que ese universo que nos contiene y al mismo tiempo nos nutre, es absolutamente personal e intransferible, por que a él nos vinculamos selectivamente en el comienzo de cada nueva existencia motivados por nuestras propias necesidades más íntimas.
Ninguna persona común vio jamás al Gran Universo. Todos nosotros nos vinculamos a una pequeña fracción de ese gran desconocido, y al estudiarla creemos estar indagando leyes o fundamentos que son comunes a toda la humanidad.
No es así. Cada uno de nosotros debe aprender a "leer" en el Libro de nuestro propio Ser Interior Profundo, el cual explica los verdaderos misterios de nuestra dialéctica individual.

 

ROLANDO GRIGLIO
Astrólogo Kármico

 

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