La presencia de Neptuno en el ascendente de la carta que define al gobierno de Mauricio Macri, ya nos está indicando un clima inaugural confuso. Donde, a pesar de que contamos con hora exacta de la asunción, no se puede definir claramente el momento en que el gobierno saliente cede al entrante los atributos reales del poder.
El hecho de que el Nodo Sur vibre en la I casa terrena (sobre el telón de fondo de Piscis), nos indica que el gobierno se inicia con una herencia de indefinición y confusión que viene afectando a la idiosincrasia del pueblo argentino.
El pueblo de la Nación, como imagen ante las demás naciones del mundo, se presenta poco claro y ambiguo con relación a las iniciativas que deben tomarse.
El eje nodal nos indica que el desafío está relacionado con la necesidad de transformar esta suerte de debilidad circunstancial frente al mundo, en una postura más firme y clara con relación a los acuerdos bilaterales preexistentes.
La naturaleza de la VII casa terrena (donde vibra el Nodo Norte) augura que es posible generar un estado de prosperidad, si se plantean reglas claras y eficientes de negociación, con relación a los conflictos ya existentes y de cara al futuro (Júpiter conjunto al Nodo, sobre Virgo).
Claro está que esto no ha de ser un camino fácil, habida cuenta de que la entidad del gobierno deberá operar sobre un constante clima de tensión frente a aquellos factores del poder, que estarán planteando sus propios argumentos (Sol en Sagitario / X casa en cuadratura con Júpiter)… que, dicho sea de paso, serán más sólidos que los que pueda argumentar el gobierno argentino.
No estamos hablando aquí, sobre de qué lado está la razón. Lo que se plantea es que los acreedores externos sustentan una estrategia de defensa más clara y ordenada, toda vez que no se ha desviado de su eje argumental desde el origen mismo de la conflictividad.
Esto contrasta con la falta de claridad de los argumentos argentinos (fruto de la conflictividad interna que divide los argumentos del país).
Sin dudas que este gobierno sustentará una filosofía que tenderá a enfrentar la herencia de una mala diplomacia en la comunicación con el exterior… y buscará hacerlo dentro de un clima general de paz y entendimiento (Venus sobre Escorpio, en la IX casa… haciendo un trígono con Neptuno).

Este gobierno se inicia cargando la mochila de un desmanejo de las finanzas del país (como lo indica Urano retrógrado sobre Aries en la II casa). Lo que significa que las negociaciones serán, no solamente duras sino que también podrán presentar etapas de inestabilidad y de mudanzas en el ánimo de las discusiones (Urano opuesto a Marte conjunto a Lilith, sobre Libra en VIII casa).
Esta oposición conforma una T cuadrada con Plutón sobre Capricornio, en la XI casa… indicando que, como consecuencia, habrá permanentemente una gran tensión en la cámara de diputados y, en general, en las diversas asambleas legislativas del país.

Plutón expondrá en clara luz muchos acuerdos que fueron hechos en el pasado en la cámara de diputados, de forma poco clara y respondiendo a intereses aún más obscuros… y esto tensionará más el clima de negociaciones.

El poder ejecutivo nacional, en la figura del propio presidente,tendrá la sintonía necesaria para mediar en estos climas de incertidumbre… y deberá sacar buen partido de ella (el Sol hace sextil, desde la X casa con Marte conjunto a Lilith).

Serán las cámaras legislativas las que presentarán la mayor dificultad en las negociaciones. No solo por la naturaleza de la discusión parlamentaria, sino, más concretamente, por el posible desprestigio que este poder del estado pueda mostrar, de cara a los acreedores extranjeros, por la naturaleza de lo que pueda quedar expuesto, con relación a antiguos acuerdos realizados “entre gallos y madrugadas”, que la fuerza de Plutón estará haciendo emerger.

La condición inaspectada de Mercurio, sobre el inicio de Capricornio en la X casa, indica que el mayor interés del gobierno se concentra en la necesidad de establecer un orden futuro organizado, sobre la base de normas claras.
También habrá un particular interés en mantener un sólido diálogo con la prensa, para informar sobre la marcha de los asuntos del estado.
Además buscará que la clase trabajadora encuentre en sus dirigentes sindicales una fiel representatividad, que defienda los intereses de los trabajadores (a esto lo define las naturalezas de la II y VI casas, que son regidas por mercurio).

Por el hecho de Mercurio estar inaspectado, debemos esperar que el gobierno de Macri no presente mucha disposición a cambiar el rumbo de los objetivos ya fijados por su gobierno.
Tenderá a avanzar cumpliendo con los pasos necesarios para llegar a su meta.
Sin dudas que Macri deberá enfrentarse a dos frentes simultáneos: por un lado las negociaciones necesarias en el plano internacional, para cumplir con los objetivos de reinsertar al país en el contexto de las naciones (esto con las características que ya hemos considerado).
Por otro lado, las negociaciones que deberá realizar en el plano doméstico, que serán muy tensas.
A interacción dialéctica de las fuerzas políticas que operan dentro del territorio argentino, crearán un clima psicológico que no será muy favorable para construir la confianza que se necesita ante el mundo exterior para reestablecer los vínculos en un clima de normalidad.
Mucho dependerá de la diplomacia con que el nuevo presidente maneje, tanto los conflictos internos como los externos… y no estamos hablando aquí de las dificultades técnicas que puedan conllevar la implementación del nuevo modelo de economía que se intenta instalar. Estamos haciendo referencia a algo mucho más profundo, que atraviesa toda la historia del país.

Si algo caracteriza a la idiosincrasia del estado argentino es la cristalización de una bipolaridad, que divide al pueblo en extremismos irreconciliables.
Esto ha impedido, en el transcurso de nuestra joven historia, que se puedan establecer las bases de una construcción capaz de perdurar con el paso del tiempo.
Es una idiosincrasia que se muestra inexplicable, proviniendo de un pueblo cuyo coeficiente intelectual supera la media.
A pesar de que los registros históricos están ahí para corroborarlo, cada nuevo gobierno continúa con la inexorable pretensión de refundar la historia, sobre las bases de la parcialidad que representa.
Este nuevo gobierno se enfrenta ante dos caminos: uno que propone repetir el patrón de la refundación del estado… y otro que propone el desafío de romper esa inercia.
La progresión actual del país plantea justamente el segundo desafío. Es decir, el de romper con esa inercia.
La IX casa de la progresión plantea el desafío de una transformación filosófica, que debe traducirse en hechos, a través del accionar del actual poder ejecutivo.
El Sol vibrando en Acuario, sobre la cúspide de la XI casa, nos indica que es la figura del presidente la que se presenta como el punto de inflexión, para que la entidad del gobierno argentino pueda reestablecer puentes de amistad genuina. Principalmente con los países que vibren en sintonía con su idea de salir de un orden que se repite por la inercia de la historia.

Claro que, la presencia de Plutón vibrando sobre Piscis en la XII casa, haciendo cuadratura con Neptuno sobre Sagitario en la IX casa, en el mapa de la progresión, nos revela que son tiempos en los que las confabulaciones y los boicots de todo tipo están a la orden del día… y esto es algo que debe ser comprendido en toda su profundidad, toda vez que las motivaciones que alimentan estas fuerzas obscuras provienen de los albores de la propia historia del país.
Son momentos de implementar un nuevo orden jurídico, que reestructure las bases sobre las que se vino desenvolviendo la vida económica argentina.
Esto surge de la lectura del efecto que los planetas progresados producen sobre la carta del país (la IX casa progresada sobre la II casa del país).
El Plutón progresado (Piscis sobre la XII casa de la progresión) pairando sobre el Plutón natal de Argentina (Piscis en la VI casa natal) nos indica que será en el área sindical donde circularan muchas corrientes subterráneas que tenderán a roer las bases de la construcción que se pretende establecer, potenciando usinas de rumores que podrán generar confusión en la interpretación de lo que el gobierno esté comunicando, a través de sus conferencias de prensa.
Las negociaciones con las fuerzas sindicales no serán cómo se las dé a conocer públicamente. Habrá una lucha cargada de intrigas y boicots… con lo que se habrá de esperar movilizaciones que provengan de los escenarios laborales.

La carta progresada del país es prácticamente una carta ajustada, lo que nos plantea la metáfora de la instauración de un pensamiento que venga a transformar la filosofía sobre la que se han sustentado los 200 años de historia.
Si observamos con sensibilidad el verbo que circula por el cuerpo del ser nacional, en los escenarios de la vida cotidiana, podremos captar cierto hartazgo en la gran mayoría del pueblo… y aquí es bueno remarcar que esa gran mayoría no forma parte del activismo político.
Este activismo genera un sofisma de falsa generalización. Cuando en verdad conforman una pequeña minoría, dentro de los 42 millones de habitantes que conforman la gran familia argentina.
Esas “grandes movilizaciones” de 30 o 40 mil activistas que exaltan o abuchean la figura de algún circunstancial liderazgo, representan el 0.1 % del total del país… pero hasta hoy ellos siguen sustentando que su voz representa la heterogénea naturaleza del pueblo.
Las luchas intestinas que se dirimen dentro del espectro político del país, buscan generar espacios ideológicos, cuyas filosofías difícilmente acompañan la vertiginosa mudanza de los tiempos.
Por el contrario, se transforman en formas estructuradas de pensamiento que comprometen el derecho que cada uno tiene de interpretar la realidad política, social y económica del momento.
Son estas mentes padronizadas, las que han desistido del natural derecho a pensar por sí mismo. Ellas conforman ese 0.1 % de la población que luchan en defenza de la parcialidad que integran.
Estas parcialidades son islas que fluctúan sobre las aguas profundas del ser nacional, que bien podrían servir de escenario para representar la propia Odisea de la historia argentina.
Fuera de ese 0.1 %, vive y palpita el alma de la nación. Allí nos encontramos con las más variadas historias; las que indignan, las que conmueven, las que nos inspiran o bien aquellas que marcan un punto de inflexión en nuestras vidas.
Allí, donde el alma de la nación se expresa, se procesan las grandes transformaciones. Las que se corresponden con la natural maduración del pueblo… es aquí donde se encuentra la esencia del verdadero pensamiento nacional, que expresa sus verdaderas necesidades y aspiraciones. Es desde esa dimensión que hoy se expresa el deseo de abandonar las luchas fratricidas que hoy dividen al ser nacional.

 

ROLANDO GRIGLIO
Astrologo Karmico

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