Comprender en profundidad la naturaleza esencial de Lilith no es nada facil, habida cuenta de que tal tentativa implica el desafío de penetrar un laberinto descendente, que nos lleva hasta la raiz misma de la obscuridad psicológica de la especie humana.

... y es fundamental hablar de especie humana, porque la irrupción de Lilith inició el gradual desconocimiento de la complementariedad de los géneros MASCULINO y FEMENINO, como expresión de la UNIDAD.
Antes de la destrucción del Planeta que orbitaba entre Marte y Júpiter, había armonía en la Tierra. Esto significa que los géneros se atraían en función de sus "mútuas necesidades", dando lugar al desarrollo de intercambios dialécticos que siempre arrojaban un saldo de luz.
Esta era una realidad que se experimentaba vivencialmente en todos los niveles en que el milagro de la Vida se hace sentir.
Por aquellos tiempos no existía el delito entre las personas. Tampoco se desarrollaba enfermedad en los cuerpos, porque los géneros no competian entre si... de esto hablan la mayoría de las tradiciones religiosas. Cada una con la simbología que le es propia.
Pero para poder entrar en la comprensión profunda de Lilith, debemos comprender que es lo que sucedió en la biósfera terrestre, y más concretamente dentro de la espécie humana, cuando ese Planeta que se encontraba entre Marte y Júpiter dejó de existir como tal.
Al romperse el equilibrio de la Unidad del Deuterocosmos (Sistema Solar), también se rompió el equilibrio en los niveles de grandeza menor de la Unidad, contenidos en dicho Deuterocosmos (la Unidad del Planeta y la Unidad Microcósmica del Hombre).

La fuerza de la UNIDAD desarrolló sin dudas por esos tiempos enormes esfuerzos para restablecer el equilibrio de su dinámica interna. Debió trabajar duro para restaurar el equilibrio de los polos positivos y negativo.
Apenas como un ayuda memoria, recordamos que todo nivel de grandeza de la Unidad tiene:
  • Un Sol central, como polo positivo.
  • Materia cósmica gravitando a su alrededor, como polo negativo.
Generalizando este concepto, podemos decir que siempre hay una identidad determinada y un espacio uteríno que la contiene.
Aquí tenemos la naturaleza de los géneros que conforman la UNIDAD.
  • El género MASCULINO es de naturaleza solar emisora...
  • ... y el FEMENINO es de naturaleza lunar receptiva.
Volviendo a las consecuencias del evento cósmico sucedido, vemos que la fuerza de la Unidad debió aumentar transitoriamente la naturaleza receptiva del útero, con lo que las individualidades en el contenidas se sintieron "oprimidas" y de alguna manera imposibilitadas de desarrollar sus propias identidades.
Sin dudas fue un periodo de crísis entre los géneros. Un período en que se dejó de sentir la complementariedad.
Hablando simbolicamente podemos decir que; la semilla dejó de sentir que la tierra la nutría. Antes bién, sintió que la sofocaba".

Fue un largo período hasta que nuevamente se restableció el equilibrio de los polos. Pasó bastante tiempo hasta que la fuerza de las individualidades volvió a igualarse con la del útero que las contenía.
Sin dudas el equilibrio se restableció... pero quedó un saldo negativo en la memoria sensorial de la especie humana. Quedó una sombra nefasta entre los géneros. Entre el útero y la individualidad.

Ese espacio sombrío es el hábitat natural de Lilith.


La Luna describe una orbita elíptica y toda elipse tiene 2 focos; uno positivo o eferente y otro negativo o aferente. Siendo que, el centro de gravedad de la Tierra coincide con el foco positivo de la orbita lunar.
Cuando se dió el gran desequilibrio del Sistema Solar, por la destrucción del planeta que orbitaba entre Marte y Júpiter, el foco negativo pasó a tener más influencia sobre la biósfera terrestre que el positivo... y es por esa razón que las estructuras uterinas pasaron a tener una mayor influencia sobre el poder germinal de las individualidades.
Así los úteros se volvieron más absorventes, dificultando las tentativas de crecimiento interior del ser humano.
Lilith refleja esta realidad, operando tanto en las estructuras uterínas como en lo profundo de la psicología humana.
Lilith opera en un espacio psicológico en el que se guarda la memoria de una rivalidad mal comprendida, porque por aquellos tiempos las partes que debian ser complementarias solo vivenciaron la desconfortante experiencia de la falta de armonía, que envolvió, tanto a los úteros como a las individualidades, en una lucha real,... pero que no tenia como meta la restauración del equilibrio perdido.
Por un lado, las estructuras uterinas "se acostumbraron" a la nueva dimensión de su fuerza circunstancial, mientras que las individualidades asumieron el desafio de tener que "luchar" para poder crecer dentro de estas estructuras, que se oponian a su vocación de crecimiento.
En este punto de nuestro análisis debemos abrir un paréntesis, para ampliar un poco el concepto de útero. Recordar apenas que un útero es una estructura regida por las Leyes de la Luna, que sirve de base y fundamento a las individualidades para que se desarrollen.
El feto se desarrolla en un útero. Nace y se inserta en un útero mayor, que es el ámbito familiar que lo recibe... después lo espera el gran útero del mundo, con sus úteros menores, que son las instituciones, las religiones, las escuelas filosóficas, el propio grupo social que lo contiene, etc.
Lo uterino del mundo es lo FEMENINO y la postura que busca superar la influencia uterina es lo MASCULINO.
Donde Lilith se encuentra en la Carta Natal, trae a tona el conflicto arquetípico INDIVIDUALIDAD - UTERO... o sea, masculino - femenino. Algo que el EGO humano nunca entendió ni entenderá, porque el nació a la sombre de Lilith.
El Ego humano es la consecuencia residual del período de crísis que se siguió a la destrucción de ese planeta del cual hoy solo restan un conjunto de rocas, asteróides y polvo cósmico, desplazandose entre Marte y Júpiter.
La identificación que envolvió a las partes en esa suerte de competición, mantuvo a estas muy lejos de las causas y del objetivo que ameritaban la metodología de la "Madre Naturaleza".
Esta buscó y buscará siempre la restauración del principio de la UNIDAD en todas y cada una de las circunstancias en que 2 opuestos complementarios se unan por alguna interacción dialéctica.
Pero allí donde Lilith se encuentre en nuestra Carta Natal, allí la fuerza uterina nos superará... y es allí donde inconscientemente haremos esfuerzos por contrarrestar ese efecto.
Es fundamental comprender el aspecto uterino que caracteriza a cada Casa Terrena, para poder comprender el efecto que Lilith genera en el punto de la Carta en que vibra.
Aquí mostramos una muy reducida síntesis de la naturaleza uterina de cada Casa:


Estos aspectos ejercen sobre nosotros una acción de resisténcia al desarrollo de nuestra propia identidad. Básicamente todo útero se opone al desarrollo de una identidad diferenciada. Podemos decir que se expresa por medio de una fuerza que busca la masificación... con lo que las fuerzas expansivas, que operan dentro de cada individualidad, reaccionan y se resisten a tal destino.
Esa interacción dialéctica tensa deja como saldo un clima psicológico enraresido, que aflora en la persona cuando esta se vincula con los asuntos de la Casa en que se encuentra Lilith.
Ese saldo es el que se debe interpretar para hacer una lectura del Lilith particular de cada uno.

Pero antes de aventurar cualquier interpretación, es fundamental que primero se tenga una síntesis bien clara del razgo psicológico de la persona. Es decir, primero se debe conocer a la persona, a partir del análisis de toda su Carta Natal... y después poner a esta persona en la Casa en que vibra Lilith.
Aquí ya juega más la intuición que la lógica racional del análisis. Debemos imaginarnos como esta persona (con todo lo que de ella sabemos) se comportará ante la naturaleza uterina de esa Casa que, por estar en ella Lilith, ejerce una resistencia mayor a sus tentativas de crecimiento.
Aquí jugará un papel importante el carácter de la persona... la forma como se comportará ante esa situación particular.
Pero debe llevarse en cuenta que no es la actitud lo que se debe analizar para comprender a Lilith, sino lo que la persona rumea entre regañadientes por causa de esa situación y por el resultado que consigue por causa de ella.
Lilith es ese clima psicológico enrarecido, que impregna la mente de la persona cuando se dispone a concretar los asuntos de la Casa en que esta pasajera de la noche está instalada.


Imaginemos que Lilith vibra en la XI Casa de alguien que tiene una naturaleza impulsiva (según muestra la totalidad de su Carta Natal)... sin dudas que las resistencias que le ofrecerá el útero del grupo social que lo contiene, potenciaran su tendencia a "conquistar" allí lo uterino sin mucha reflexión previa. Sentirá necesidad de dominar el pensamiento padronizado del grupo por medio de "asaltos" intelectuales.
En el campo de la amistad, esta persona, sentirá que le dificultan su crecimiento y podrá tener repentinos arranques verbales, para conquistar espacios.

Si la persona que tiene Lilith en la XI Casa es de una naturaleza opuesta a la que acabamos de considerar, tendremos una interacción útero-individuo muy diferente.
La acción uterina de la XI Casa superará a la individualidad, generando conductas estrañas en la persona, que se sentirá injustamente imposibilitada de conseguir su espacio de crecimiento en el ámbito social, en la amistad, en los grupos, etc.
Las tendencias que le impondrá Lilith se derivarán de la caracteristica general de su carta... pero no debemos quedarnos apenas con una evaluación comportamental, sino que debemos avanzar intuitivamente tratando de captar lo que un tal temperamento puede remusgar entre dientes por tal situación... y ahí si, estaremos entrando en el universo de Lilith.

Imaginemos que Lilith vibra en la II Casa de una persona, cuya Carta Natal lo define como alguien demasiado soñador. Aquí, la fuerza uterina que caracteriza a la Casa, se hará sentir en el individuo atraves de sus propios deseos y necesidades de seguridad ante la vida. Sentirá sensaciones que emanarán de las propias circunstancia cotidianas, que tenderán a dominarlo con miedos e inseguridades, las cuales lo limitarán para expresar sus propios valores, principalmente en el ámbito de la intimidad compartida.
Pero deciamos que se trata de alguien que tiene tendencias a soñar. Por lo tanto, tenderá a no manifestar sus descontentamientos... podrá, eso sí, elaborar sentimientos extraños (donde habrá algo de venganza, envidia, ira...). Siempre culpando al otro o a los otros por la naturaleza del clima que le toca vivir.
Si esta posición de Lilith se refiere a una persona con un caracter más fuerte, tendremos una sobre valoración de lo que se adquiere u obtiene dentro del clima de la intimidad compartida... y la acción irá acompañada de una cierta satisfacción mórvida, por lo que en ese ámbito se consigue.

Pienso que con estos muy someros ejemplos, podremos tener una visión aproximada de lo que significa Lilith en la Carta Natal de cada uno. Podemos simplificar lo siguiente:

Lilith es una negación del principio de la Unidad, centrado en un incremento de la acción uterina. Al aumentar la presencia del útero, la individualidad en el contenida debe sobre dimensionar su impulso germinal de crecimiento... pero esta acción/reaccción (aquí vale preguntarse quien nació primero: el huevo o la gallina) no busca restablecer el equilibrio perdido, sino que busca sobreponerse al clima de represión que el útero le hace sentir.
No está demás recordar que la Unidad del ser humano no termina en su epidermis, sino que se extiende hasta todos y cada uno de los objetos que conforman su universo conocido. Esto signifioca que el ser humano es como una tela de araña, que tiene a la figura de carne y hueso en el centro y donde cada uno de los hilos de la tela representa un vínculo dialéctico con alguno de dichos objetos.
La fuerza de Lilith representa una mayor presión de la "tela de araña" sobre lo que se procesa en la persona epidermis adentro.
El desconfort emocional que esta situación produce activa procesos mentales que enrarecen el clima psicológico de la Unidad de la persona, en los asuntos de la Casa en que Lilith se encuentra.
Es muy tentador, al tratar de comprender a Lilith, detenerse en las implicancias de la "guerra de los sexos". Pero eso nos limitaría a un análisis muy superficial y demasiado "antropomorfizado" en esta figura arquetípica.
De hecho tal limitación se ha instalado en el análisis astrológico de Lilith, y esto no ayuda a aquel que quiere penetrar más profundamente en su comprensión.
No se trata apenas de una guerra entre el hombre y la mujer, sino de lo masculino contra lo femenino... y esto implica:

  • del hombre contra la mujer
  • del individuo contra el propio cuerpo
  • de la actividad contra el reposo
  • del sonido contra el silencio
  • del individuo contra el orden social
  • del individuo contra las ideologías
  • del individuo contra su religión
  • del individuo contra la tradición
  • del hijo contra la madre
  • del hijo contra la familia
  • del ciudadano contra el País
  • etc, etc, etc,...

... y esto vale tanto para los hombres como para las mujeres. No es una cuestión de género. La lucha por la supremacía retiene a los opuestos complementarios en el clima enrarecido de la competición... con lo que se deja de sentir la mutua necesidad que los vincula.
Lo más lamentable de esta dicotomía es la ruptura de la propia unidad de la persona (la persona de carne y hueso y su "tela de araña").
Este proceso gradual fue transformando la naturaleza de los vinculos dialécticos que el ser humano mantenia con su propio mundo individual (aquel al que cada uno de nosotros de vincula selectivamente a partir de cada nuevo nacimiento), con lo cual dejó de sentirlo como propio... se transformó en algo externo y extraño a su persona. Por lo tanto, lo que en sus inicios era un intercambio natural y enriquecedor, en el que ambas partes sentian que estaban edificando algo comun, se transformó en un intercambio que se desarrolla en una atmosfera de mutua desconfianza. Lo que atraemos hacia nuestra persona para vincularnos, no lo sentimos como parte complementaria para ser integrada dialecticamente a nuestra psique... lo sentimos como un valor extraño a nuestra propia escala de valores, con lo que asumimos una determinada actitud, dentro de un espectro que va desde la concordancia total hasta el más absoluto rechazo.
Pero, cualquiera sea la posición tomada, siempre estaremos considerando lo de afuera como algo que no es nuestro. Lo sentiremos como extraño a nuestra identidad... y sin embargo, ese aspecto psicológico que atraemos en Buenos Aires, también lo atreremos en Pekin, aunque allí nos manejemos con otro idioma y dentro de un universo regido por otros comportamientos.
Eso que atraemos tiene más que ver con nosotros de lo que nosotros imaginamos. Es un complemento, con el que restauramos algún aspecto específico de nuestra UNIDAD perdida. Es, como dijimos, un complemento nuestro. Al producirse el encuentro de antítesis, se genera un punto matemático por donde puede fluir (para adentro y para arriba) nuestro poder germinal de crecimiento... y esto es lo que en nuestro estado actual no conseguimos sentir, porque dejamos de sentir la UNIDAD como un todo... y lo que es peor: dejamos de sentir nuestra propia UNIDAD.

Pero es importante comprender que todo útero es la cristalización de una memória ancestral, que guarda registros de todos los "comportamientos" de la UNIDAD que se sucedieron desde la aurora de los tiempos. Lilith es el aspecto de esa memoria ancestral que guarda los recuerdos de cuando su poder era superior al de las individualidades.
Ese accionar transitorio que el útero debió asumir por aquellos tiempos (por los motivos que ya explicamos), dejó como saldo un vicio de actirud, que hoy opera en algún espacio interior de toda estructura uteriana... y como la memoria se ordena por emociones, es obvio que la "música de fondo" de esta actitud esconde algunos condimentos de placer mórbido por el ejercicio de la manipulación y el control.
Pero esto es apenas la mitad de la realidad. Nos falta considerar la actitud de la individualidad ante el útero que la contiene.
Esta se sentirá subyugada por algo que debería servir de suelo firme a su crecimiento, y obrará en consecuencia.

LOS COMPLEMENTOS DEJARON DE SENTIRSE COMPLEMENTOS... Y PASARON A SENTIRSE ANTÍTESIS.
... como que uno perjudica al otro... porque cada parte pasó a sentirse autónoma y completa en si misma. Con un camino propio para transitar según su propio critério y voluntad.
Con esto se cerró definitivamente las puertas de la concordancia... y lo que es peor, quedamos privados de su consecuencia: las posibilidades de establecer síntesis en todo proceso dialéctico.
Comprender el génesis de Lilith, es comprender el estigma de la historia de la humanidad; sus guerras, sus miserias, sus recurrencias nefastas, etc.
Pero Lilith tiene sus propios mecanismos de defensa. Uno de ellos tiene que ver con la antropomorfización del símbolo que representa.
Limitar la comprensión de Lilith al ámbito de la sexualidad sensorial es quisas su mecanismo de defensa más efectivo, porque así no se avanza para descubrir su precencia en otros niveles más sutiles, donde la vida muestra evidencias de que la UNIDAD es el principio invisible que todo sustenta... y cuando la Unidad sustenta lo hace atraves de su manifestación mensurable que es el AMOR, que no es otra cosa que esa interacción dialéctica que atrae a los opuestos complementários y los une en una vital armonía.

 

ROLANDO GRIGLIO
Astrólogo Kármico

 

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