LA MEMORIA DE NEPTUNO

Sabido es, en los corrillos del esoterismo, que a partir del instante de la Concepción las células comienzan a subdividirse aumentando en forma extraordinaria su número.
Este incremento de la cantidad de células continua hasta el momento en que se iguala al número de estrellas de nuestra Galaxia.
Eso es lo que sucede precisamente con la materia celular en las 4 primeras semanas de gestación. En este período se revive la experiencia del Káos Original en el vientre materno y, sin dudas, queda registrada en las profundidades de nuestra memoria sensorial, como una experiencia propia realmente vivida.
Todos tenemos una comprensión vivencial del principio arquetípico del Káos Original. Ella estará siempre matizada por los registros mnemónicos que quedaron como remanecientes de esas 4 primeras semanas de gestación.


EL KÁOS ES EN VERDAD EL DESORDEN DE ALGO ESENCIAL QUE SUBYASCE OCULTO EN SU PROPIO SENO, COMO UNA PROMESA DE SER.
SOBRE LA BASE DE ESE MISTERIO SE PROCESA EL MILAGRO DE LA CREACIÓN.

Durante las 4 primeras semanas, el Microcosmos en formación se vincula con el Macrocosmos por intermedio del RAYO DE NEPTUNO. Es en ese periodo inicial que la individualidad encarnante incorpora las vivencias arquetípicas más antiguas, que tienen que ver con el Arquetipo del KÁOS.

El análisis del Cielo en ese período es fundamental para comprender las memorias arcaicas que vibran en el trasfondo inconsciente de NEPTUNO, las cuales condicionaran desde lo profundo cualquier interpretación que la persona haga de un estado de ausencia de orden, principalmente cuando la interpretación incluye valoraciones de naturaleza emocional.
La experiencia del Káos es involuntariamente invocada cada vez que nos encontramos frente a una circunstancia generalizada de desorden o frente a un espectro desordenado, que exige de nuestros esfuerzos para restaurar el orden.
También cuando una persona experimenta una experiencia regresiva, sea porque quiere huir de la realidad o porque quiere olvidarse de sí mismo, entra en contacto con su propia memoria inconsciente del KÁOS.
Todos de alguna manera somos llevados, en determinadas circunstancias, a experimentar nuestro periodo de Káos intra-uterino.
En esos momentos nos conectamos con el área más profunda de nuestra memoria sensorial y entramos en contacto con nuestra propia experiencia vivencial del Káos, aquella que experimentamos en las primeras 4 semanas de gestación.
Sin dudas, no solo hay que analizar la lunación de ese periodo para ver que tensiones y armonías hay en el cielo, sino que también es muy importante centralizar el análisis de esas primeras 4 semanas en las tensiones y armonías que se hacen con el propio Rayo de NEPTUNO, porque este define la naturaleza de las fuerzas disolutivas que cumplen una función muy importante en el proceso de crecimiento.
Las fuerzas que se canalizaran después del nacimiento por el Rayo de NEPTUNO tenderán siempre a diluir una realidad presente que no sea apropiada para sustentar el proceso de crecimiento, y esta disolución se hará a los efectos de que quede “al descubierto” el ORDEN POTENCIAL que sustenta el proceso germinal del embrión, desde su propio KÁOS original.
Después hay que trasladar eso a la propia CARTA NATAL de la persona para comprender, tanto la naturaleza profunda de NEPTUNO como también los niveles de motivación que son activados en el área en que este Rayo actúa.
En el área de influencia de NEPTUNO está presente la fuerza dispersiva del Káos, por tanto lo que es influenciado tiende a perder individualidad, tiende a diluirse,... pero no hacia la NADA, sino hacia el estado uterino en que esa individualidad vivenció las 4 primeras semanas de gestación.
Estas consideraciones son materia de profunda meditación, porque aquí están contenidos principios transcendentes que tienen que ver con el concepto de ETERNIDAD, el cual se explicita por la perpetua manifestación de la Ley del ETERNO RETORNO:

TODO PROVIENE DEL KÁOS Y TODO VUELVE AL KÁOS, PARA DESPUÉS DE UN LARGO SUEÑO DESPERTAR COMO UNA NUEVA CREACIÓN.

LA MUERTE Y EL RENACIMIENTO

El actual universo está en un estado de permanente germinación. Todo esta germinando. Todo esta impulsado por una fuerza vital de crecimiento, que hace con que nada permanezca igual.
De hecho todo esta transformándose de instante en instante, porque en todo existe una finalidad, un objetivo que opera como meta de cada crecimiento.

El crecimiento es una corriente ascendente que actúa en todo el universo, dejando para atrás, en su ascensión, los despojos de la materia celular.
Hay una fuerza secreta, operando en el trasfondo de la propia Creación, que absorbe las dispersas partículas de la PLURALIDAD, hasta el umbral de una senda invisible.
Ese umbral es, en verdad, el punto matemático donde se unen en vibrante armonía los aspectos complementarios de la realidad.
Allí donde surja una coincidencia, allí donde impere la tolerancia o allí donde se sienta la presencia de un destino común, habrá sin dudas una puerta de entrada a la corriente vital de la existencia.
La VIDA en sí misma se desenvuelve y evoluciona por esta estrecha senda, teniendo como meta el retorno a la Fuente Original; el ABSOLUTO.

La fuerza del crecimiento opera imponiendo orden en el Káos y, como el Káos se sustenta por el clima de inseguridad que genera la duda, concluimos que la tarea central que subyace en todo crecimiento tiene que ver con un esfuerzo permanente en defensa de la VERDAD.
El crecimiento no es en sí mismo una meta, es mas bien una consecuencia que se deriva de ese incesante esfuerzo por extraer la LUZ de las TINIEBLAS.
Toda la Naturaleza se sustenta por este constante esfuerzo, que no es otro que el propio Misterio del AMOR operando desde las raíces de la propia Creación.
La reflexión profunda sobre la naturaleza de todo lo que es y de todo lo que existe nos coloca ante la evidencia de un ritmo binario de SÍSTOLIS y DIÁSTOLIS, que opera desde siempre como base de sustentación del universo. Este ritmo binario posee:

  • Una fase de expansión, que se inicia con la Aurora de los Tiempos.
  • Una fase de contracción que tiene como finalidad extraer el sumo vital, desde las profundidades de la materia densa que se cristalizó en la fase expansiva.

Ese Sumo Vital que se absorbe tiene como destino final el ABSOLUTO, donde permanecerá en estado latente hasta el nuevo despertar de una nueva CREACIÓN.
Cuando decíamos que “el Káos es en verdad el desorden de algo esencial que subyace oculto en su propio seno”, nos estábamos refiriendo a la naturaleza de esta dinámica trascendental.
Todo nace, muere y vuelve e renacer para dar testimonio de la permanente renovación de la VIDA, que fluye desde siempre por las Aguas Superiores de la ETERNIDAD.
Este ritmo binario sustenta la Vida universal desde las majestuosas estructuras galácticas hasta lo infinitesimal del átomo y se repite, como un patrón, en todas las dimensiones del tiempo en que la Vida se expresa.

 

Algunos principios sobre Astrología Intrauterína