MEMORIAS DEL SOL

Este sexto ciclo de lunación es de naturaleza ciertamente trascendente. A partir de este momento el pequeño corazoncito del embrión en crecimiento adquiere su independencia rítmica.
Hasta el momento todo se procesaba según los ritmos de la biología materna, pero a partir de ahora el embrión adquiere el ritmo de su propia particularidad.
Sin dudas que este ya alcanzó el grado suficiente de complejidad para permitir que el SER INTERIOR profundo asuma el control de su propio “Reino”.
Este es el momento en que el MICROCOSMOS en formación se integra oficialmente a la Gran Familia del HOMBRE, cuya estirpe se remonta a las estrellas.
En este ciclo lunar el Micro y el macrocosmos se unen en vibrante armonía en momentos en que el ÁTOMO NOUS, vibrando en lo profundo del CORAZÓN del Hombre, se integra a la cadena universal de los SOLES.


El SOL SIRIO es el centro gravitatorio de nuestra Galaxia, su CORAZÓN mismo,... y para nosotros la Galaxia es la UNIDAD mayor que nos contiene; ella es nuestro Macrocosmos.
Dentro de la Unidad mayor existen Unidades de grandeza menor, que también se organizan gravitando en torno de sus respectivos soles. Son los Sistemas Solares, o Deuterocosmos,... y dentro de estos encontramos unidades aun menores; los Planetas, que también gravitan en torno de centros gravitatorios o Soles Centrales. Cada Planeta tiene su propio Sol Central interior, su propio CORAZÓN.
Finalmente, en la unidad planetaria encontramos las UNIDADES BIOLÓGICAS. Nosotros mismos, los Microcosmos.
El ÁTOMO SOLAR NOUS es nuestro centro gravitatorio, y es él el que asume oficialmente, en este sexto mes de lunación, el control del crecimiento embrionario subordinándose a la CADENA SOLAR del universo.
Esta cadena es jerárquica, y tiene al Sol SIRIO como la autoridad mayor. Cada vez que Sirio emite una vibración determinada, todos los soles de la Galaxia vibran SIMULTÁNEAMENTE con esa vibración.
De esta manera se produce una transferencia instantánea que atraviesa todos los niveles de grandeza de la Unidad, transformando a cada SOL en una verdadera PUERTA por donde penetra el VERBO de DIOS.

En el sexto mes de gestación pasamos a vibrar con nuestra propia música interior y así nos vinculamos con nuestro SER INTERIOR profundo. Ya existe en nosotros una individualidad que nos diferencia no solo de nuestros padres, sino también de toda la humanidad.
Pero junto con este legado recibimos también el registro de nuestros errores cometidos en perjuicio de nuestro propio crecimiento espiritual.
Las tensiones vivenciadas durante este ciclo lunar son la consecuencia de viejos conflictos experimentados en vidas pasadas, por la interferencia del intelecto en las estrategias del ALMA. Por lo tanto debemos interpretar los aspectos tensos como conflictos intelectuales que deberán trascenderse en la vida presente, para que el crecimiento espiritual sea posible.
Estos aspectos tensos, vivenciados por el embrión, se relacionan con objetivos equivocados que en vidas anteriores se fijó como metas. Metas que no respondían a los imperativos de su ALMA, sino que se fijaron a partir de intereses temporales ubicados fuera del flujo vital de su propia existencia.
Sin dudas que en la presente vida surgirán tendencias que lo trataran inducirán secretamente a cometer los mismos errores que fueron cometidos en el pasado, aunque en el presente su SOL NATAL apunte en una dirección distinta a la de esas antiguas tendencias.
Sea cual fuera el OBJETIVO actual, este siempre se verá influenciado subliminalmente por impulsos imprecisos y poco claros, que tendrán su raíz en esas viejas actitudes.
Estos registros mnemónicos que se encuentran asentados en la esfera infraconsciente del Rayo del SOL conforman uno de los aspectos centrales del Karma del individuo.

 

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