LA MEMORIA DE URANO

Concluida la lunación de Neptuno se completa un ciclo en la etapa del crecimiento embrionario, el cual permitió registrar en lo más profundo de la memoria sensorial una comprensión vivencial del principio del infinito, en cuanto cantidad. Principalmente aquella afirmación de Einstein que expresa que el infinito tiende a un límite.
Ese límite, según vimos, es el punto de saturación en que se detiene la división celular al igualarse el número de células con número de estrellas de nuestra Galaxia, es decir cuando lo infinitamente grande se iguala a lo infinitamente pequeño.
A partir de ese momento se abre un nuevo nivel de vibración que relaciona al embrión con el Rayo de URANO, cerrándose así definitivamente la experiencia vivencial del Káos.


Es aquí cuando comienzan a perfilarse los fundamentos de una nueva Ley; la Ley de las AFINIDADES PSICOLÓGICAS.
En este gráfico interpretamos, de forma simbólica, la idea de ordenamiento celular que acompaña al nuevo ciclo de 4 semanas.
Las propias células comienzan a organizarse entorno de ciertos centros biológicos conformando grupos diferenciados, que se caracterizan y se diferencian entre sí por sus particularidades específicas.
Estos grupos diferenciados de células conformaran posteriormente los diferentes órganos internos de cada individuo.
Un determinado grupo dará lugar a la conformación del hígado, otro dará lugar a la del estomago, otro a la de los pulmones,... y así cada órgano de la individualidad encarnante irá adquiriendo su conformación correspondiente.
Esta conformación interna de la UNIDAD en gestación debe necesariamente completarse en el transcurso de las 4 semanas en que el espectro celular vibra en sintonía con el Rayo de URANO.

Al analizar las tensiones y las armonías que se sienten en este ciclo de URANO, debemos proceder de la misma forma que procedimos con el ciclo de NEPTUNO, lo que permitirá extraer mucha información sobre los fundamentos más profundos que influenciaran al individuo en su natural impulso a la socialización.
En este período comienza a perfilarse desde “los confines de la Tierra” el principio de las afinidades que actúan como fuerza aglutinante, y que son el principio sustentador de las diversas agrupaciones que conforman la totalidad de un Estado en formación.
En esta fase aun no está visiblemente definido el centro gravitatorio de la UNIDAD embrionaria, por lo tanto hay una suerte de indiferencia con relación al establecimiento de un Poder Central.
El “concepto” de LIDER aun no está claramente definido, pero sin embargo este actúa secretamente desde lo oculto desde el mismo momento en que se unió el óvulo con el espermatozoide.
Conforme ya explicamos en algún momento de este trabajo, el Poder sustentador de la UNIDAD se manifiesta desde el inicio a través de la fuerza invisible que sustenta la interacción entre los opuestos complementarios.
En esta fase, cada organización busca sintetizar un líder que encarne a la fuerza específica capaz de sustentar la coherencia del grupo.
Sin dudas que cada grupo destilará su propio líder, el cual contendrá en sí mismo los fundamentos del orden implícito que vibra en el trasfondo de esa incipiente organización.

Es importante rever nuestra comprensión de dos términos que están tácitamente presentes en el desarrollo de este trabajo:

  • La PLURALIDAD en sí misma es una fuerza que expresa tanto la voluntad de expansión sin límites, como el crecimiento irrestricto por acumulación.
  • La UNIDAD, como poder sintetizado en la autoridad central es una fuerza que restringe tanto la expansión como también el crecimiento acumulativo de lo que pertenece a la tierra.

La VIDA fluye siempre hacia lo alto, por un proceso de sutilización gradual, por tanto debemos concluir que la densidad de la MATERIA no es parte de su esencia.
La Materia es apenas el suelo firme que sirve como base de sustentación al flujo vital de la existencia. Es algo así como las márgenes de un rió que fluye en constante movimiento hacia su destino.
La materia es el “campo de batalla” donde se debaten permanentemente las antítesis. Es la Tierra Filosofal que debe trabajar cada individualidad para destilar su propio crecimiento interior.
Si durante el ciclo embrionario de URANO prevalece la fuerza de la UNIDAD por sobre la fuerza de la PLURALIDAD, se imprimirá la sensación de que el orden colectivo depende a una estructuración jerárquica, de tipo piramidal.
Si por el contrario prevalece la fuerza de la PLURALIDAD, se imprimirá la sensación de que la legítima autoridad está en lo colectivo y quedará registrada una especie de repulsa inconsciente hacia las diversas jerarquías del orden establecido.


Estas características deben ser obtenidas de forma más intuitiva que racional, porque se debe observar simultáneamente

  • Las características del ciclo biológico del cada Rayo Planetario. Para esto debemos tener el dato de la fecha en que se produjo la CONCEPCIÓN (lo más aproximada posible), y así tendremos que las 4 primeras semanas corresponden a la vinculación del embrión con el Rayo de NEPTUNO, las 4 semanas siguientes, su vinculación con el Rayo de URANO, etc.
  • Las características Planetarias del o de los ciclos lunares que contienen a cada uno de estos períodos, en que el embrión se va vinculando con los diversos niveles vibratorios del universo.

Si no se tiene la fecha aproximada de la fecundación, se considerará al ciclo lunar que contiene al momento del nacimiento como el ultimo ciclo de gestación. Bastará entonces con contar 9 (nueve) ciclos lunares para atrás y así obtendremos el ciclo que contiene al momento de la concepción.
Este análisis será, sin dudas, un poco más general que aquel que se realice ubicando al momento de la fecundación en el cuarto lunar correspondiente. Pero así mismo, este nos permitirá obtener informaciones muy ricas basadas en las características del desafío que implica cada ciclo lunar en sí mismo.

 

Algunos principios sobre Astrología Intrauterína