MEMORIAS DE VENUS

Una vez concluido el ciclo solar intra-uterino se inicia un proceso de revalorización de la memoria ancestral, que tiene que ver con el séptimo ciclo embrionario. A partir de este momento es necesario procesar y discriminar selectivamente los recuerdos de la propia historia personal, que ya se encuentran sedimentados en el cuerpo de la materia biológica.
Todo recuerdo se cristaliza sobre la base de alguna emoción, y esta deja siempre un saldo de agrado o de desagrado que instintivamente se lo asocia con el BIEN o con el MAL.
Es a partir de estas primeras experiencias sensibles que se comienzan a elaborar los rudimentos de la escala de valores que influenciaran al individuo en la nueva vida.

Durante la lunación de VENUS comienza a separarse la “paja del trigo” en términos de auto-conciencia, y al igual que en las lunaciones anteriores surgen divisiones y conflictos entre dos necesidades diferentes; por un lado las necesidades de satisfacer el apetito sensorial, y por otro, las necesidades o imperativos del ALMA, que desde lo profundo se esfuerza por impulsar el crecimiento espiritual.
Es una lucha entre lo cuantitativo y lo cualitativo. Entre lo perecedero, que lucha contra natura para establecerse, y lo perdurable que, desde lo invisible, lucha por encausar el crecimiento individual sobre la base de su propia música interior.
Aquí también los aspectos tensos del ciclo nos revelan algo de estos conflictos, conforme ellos fueron vivenciados en vidas anteriores.

En esta fase del período embrionario estos conflictos se graban como memorias arcaicas, que más tarde complicarán secretamente los juicios de valor que se elaboren sobre la base de la experiencia sensorial.
Las tensiones experimentadas durante la fase uterina de VENUS desenvuelven algunos tipos de antipatías mecánicas que se infiltran entre las bambalinas del gran palco, sobre el cual se desarrolla la presente existencia,... y aquí también puede darse el caso que el VENUS NATAL despierte determinados deseos o gustos personales y, a pesar de la sincera vocación de concretarlos, estos se vean dificultados por extrañas contradicciones de naturaleza emocional o afectiva que surgen, como venidas de la nada.
En la esfera infraconsciente de VENUS están registradas las transgresiones que, desde el plano de nuestros deseos, cometimos en otras vidas contra la fuerza del crecimiento.
Estas deudas kármicas son las que enrarecen los sentimientos, generando las más variadas contradicciones en el campo afectivo.

 

Algunos principios sobre Astrología Intrauterína