El plomo y el oro son los dos extremos entre los que se desenvuelve el lenguaje de la ciencia alquímica.
En los albores de esta ciencia, los alquimistas desarrollaron un lenguaje profundamente simbólico, por varios motivos.
Sin dudas que el más importante tubo que ver con la persecución implacable ejercida por la inquisición, sobre todo lo que contrariase el dogma de la Iglesia.
También hubo otros motivos, por los que los alquimistas desenvolvieron ese lenguaje hermético. La mayoría asociados a la necesidad de preservar el conocimiento inalterado ante el paso del tiempo o bien con la clara intención de esconder el conocimiento de la ignorancia ilustrada y sus interpretaciones selectivas en defensa del dogma que esta defendía.
No es nuestra intensión seguir avanzando por esta línea de pensamiento, porque en verdad estamos tratando de desenvolver las bases de una ASTROLOGIA ALQUÍMICA.
Para los que quieran seguir por esta linea decimos que hay abundante literatura al respecto, con lo que nos eximimos de entrar a pormenorizar el asunto.

Nos interesa por el momento indagar sobre la significación del plomo y del oro, porque de su correcta comprensión depende que entremos en el espíritu de lo que pretendemos desarrollar.
En primer lugar diremos que las propiedades del propio elemento plomo conforman una perfecta metáfora de lo que pretende expresar.
Tenemos un elemento denso, pesado , lo suficientemente compacto como para conformar una barrera infranqueable ante las más finas vibraciones de la energía.
Si nos adentramos en las sutilezas de la astrología espiritual, vemos que desde el SOL CENTRAL del planeta Saturno emanan las vibraciones del Logos de ese planeta, que sin dudas responde a las jerarquías de los soles mayores del cosmos.
A medida que esa vibración de naturaleza espiritual va penetrando la propia densidad del universo manifestado, se va densificando. Hasta qué en su mayor densificacion adquiere la estructura del propio elemento PLOMÓ.

 

 

Todo lo que es y existe proviene del Absoluto. Del mundo espiritual puro. Del Sol que está por detrás de cada sol visible.
Esa energía pura, se proyecta excéntricamente hacia todas las direcciones del espacio circundante... y, a medida que avanza, va vitalizando las substancias que lo conforman.
El impulso vital hace vibrar las substáncias de los diversos estratos o planos que conforman la propia Creación... y esto va desde las puertas del Cielo hasta el Infierno.
A cada plano le corresponde una determinana faja vibratória y su correspondiente densidad. Para tener una idea de lo que estamos considerando recordemos que nuestro plano de existencia esta contenido entre las vibraciones que van desde el infra rojo al ultra violéta.
Nuestra experiencia sensorial llega hasta el límite de la velocidad de la luz. O sea; hasta los 300.000 Km/s.
El más potente de los microscópios puede penetra hasta niveles infinitesimales de la estructura interna de la matéria, mensurando sus vibraciones solo hasta ese límite... a partir de esa frontera, definida por la velocidad de la luz, la materia "desaparece" de nuestra percepción... y, sin embargo, ella continua existiendo en niveles más sutiles de vibración.

Cada nivel se encuentra acotado entre extremos de vibración, de máxima y de mínima... y, entre esos extremos existe la matéria constitutiva de ese plano. Esa matéria es la que vibra por el paso del impulso que emana del sol central, sobre el que gravita cada nivel de grandeza.
Desde el Sol de ORS (el sol de nuestro sistema solar) emana el impulso espiritual que impregna nuestro nivel de grandeza. En su extremo las denso de vibración se corresponde con el elemento ORO.
Todos los planetas tienen su propio sol central, desde donde emana la substancia espiritual del Lógos o Génio Tutelar de ese planeta.
Estas vibraciones, en su extremo más denso también se corresponden con un determinado metal.
Esto lo sintetizamos en la siguiente tabla:

 

SOL

La substancia espiritual se transforma en

ORO

LUNA

La substancia espiritual se transforma en

PLATA

MERCURIO

La substancia espiritual se transforma en

MERCURIO

VENUS

La substancia espiritual se transforma en

COBRE

MARTE

La substancia espiritual se transforma en

HIERRO

JÚPITER

La substancia espiritual se transforma en

ESTAÑO

SATURNO

La substancia espiritual se transforma en

PLOMO


A los efectos de este artículo, nos interesa por ahora SATURNO y el SOL.
Saturno nos marca los límites de nuestro nivel de ser. O sea, nuestro nivel de grandeza.
Dentro de los límites de su órbita están contenidos los rasgos de la persona. Su personalidad.
Este es un confinamiento "saludable", porque nuestra personalidad humana esta contaminada por las consecuencias de la acción del Ego. Esto es; por el karma.

Sólo se puede salir de este confinamiento por la puerta del Sol. Desde ahí nos conectamos con todos los soles del universo.
La ciencia alquímica propone como su principal postulado TRANSFORMAR EL PLOMO EN ORO.
Propone volver a integrarnos al seno de la UNIDAD.
En tanto y en cuanto permanezcamos confinados en los límites de nuestra personalidad egoica, estaremos atomizados en la infinita pluralidad del universo. Seguiremos siendo un grano de arena en el desierto, dándole a las diferencias terrenales un sentido jerárquico que en realidad no poseen.

 

ROLANDO GRIGLIO
Astrólogo Kármico

 

Si desea ampliar un poco más los conceptos respecto de los Signo Zodiacales haga

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