Introducción

Para poder interpretar las relaciones humanas en profundidad, es fundamental comprender la naturaleza dialéctica del universo.
En primer lugar tenemos un universo que es bipolar. Esto permite el flujo y reflujo de la energía vital y, sobre la base de ese intercambio energético, se generan los diversos vínculos o encuentros de individualidades.
Pero ¿por que se encuentran permanentemente las individualidades?.
Por que hay algo más que justifica la concretización de los encuentros. Algo que tiene que ver con la mutua necesidad... y esto viene desde Adán y Eva. Desde que se perdió el sentido de la UNIDAD.
La bipolaridad existe dentro de la Unidad.
Si hay una fuente que da, debe existir una entidad que recibe, que a su vez es capaz de metabolizar lo recibido y devolverlo nuevamente a la fuente, con las "adaptaciones" y transformaciones que se dieron durante el proceso metabólico.
Si bien este proceso es una transcripción literal de lo que realmente sucede en el seno de la Naturaleza, su explicación no se agota ahí. Hay más, mucho más, que nos muestra la extrema generosidad con que se sustenta toda la Creación.
Permitanme que introduzca un ejemplo simbólico, que aparentemente corta la continuidad de lo que estoy tratando de desenvolver. Pero creanmé, él es absolutamente necesario, dentro del contexto que estamos tratando:
"Dos personas discuten sobre algún asunto en particular. No interesa cual es la causa de la discusión, por que nos interesa comprender la discusión en si misma.
Uno dirá que el motivo de la discusión es blanco, y el otro dirá que es negro... y después de mucho bla, bla, bla así concluye la historia; cada uno se va para su casa "rumiando" sus propios argumentos, sin que se haya llegado a una síntesis superadora del conflicto.
Esa síntesis solo podría haberse conseguido si las partes hubieran comprendido que en realidad cada uno tenía una visión parcial de un mismo objeto, que podrían muy bien sumar a la comprensión universal del mismo.
Si a la discusión se sumase una tercera, una cuarta y una quinta persona, aparecerían también una tercera, una cuarta y una quinta interpretación del objeto que los convoca... y, todas ellas sumarían para obtener de el una comprensión aun más universal.
Solo el ALMA de cada uno (que guarda el principio de la Unidad) puede revelar esa síntesis.


Lo lamentable de este proceso competitivo es que cada uno "pierde" en la discusión una pequeña partícula del Alma (la que se esforzaba por aflorar en ese momento).
Ella es aprisionada por las sucesivas camadas verbales que la persona invoca durante la discusión y continua "rumiando" en su camino a casa, para darle a su parcialidad "sensación" de verdad.
Lamentablemente, cuando se vuelve a crear una situación similar, recurrimos al registro mnemónico que guardamos en nuestra memoria como testimonio de verdad y expresamos el discurso que elaboramos para justificar nuestra parcialidad."

Esta circunstancia que hemos descripto, a modo de ejemplo, es más común de lo que estamos dispuestos a concordar,... y es así como vamos dejando partículas de nuestra Alma aprisionadas en los conflictos dialécticos que creamos dentro de nuestra propia Mente.


 

Así es como nuestra Alma se aprisiona en el mundo. Esa es la razón por la cual reencarnamos permanentemente y esa es la razón por la cual en cada reencarnación recreamos circunstancias similares a las vividas en el pasado.
Al recrear el mismo clima psicológico se crea una nueva oportunidad para rescatar la partícula aprisionada de nuestra Alma.
En este punto debemos comprender que lo que atraemos para nuestra vida es absolutamente necesario para generar estas oportunidades. En cada conflicto existencial hay una VERDAD CIRCUNSTANCIAL, que solo puede ser revelada por el proceso dialéctico que se desenvuelve en la propia circunstancia.
Para que esto pueda suceder, cada uno de nosotros desenvuelve un lenguaje subliminal, hecho de posturas corporales, gestos, actitudes, etc., con lo que "llamamos" a determinado tipo de personas y de circunstancias.
Con esto garantizamos, inconscientemente, la generación de los climas psicológicos que nos permitirían rescatar aspectos de nuestra propia Alma.
Cada vez que una de estas partículas es rescatada, se siente el el corazón algo que nos permite trascender el conflicto o la competición del proceso dialéctico en cuestión. Una Carta Natal nos describe la naturaleza de los procesos dialécticos, que vinculan esa persona al universo uterino que la contiene.
Existen 6 niveles dialécticos de integración.
Ellos están explicitados en los 6 ejes que conforman la Carta.
En el primer eje (I Casa-VII Casa) esta definido el primer nivel de atracción, que crea el nivel más superficial de vínculos entre la persona y el entorno.
La I Casa define el lenguaje subliminal que la persona expresa de forma más o menos inconsciente, para atraer las características psicológicas presentes en la VII Casa.
Esto significa concretamente que, la persona activará en los otros las funciones y el propio clima psicológico que caracteriza a su VII Casa.
Es importante comprender este último punto por que, muchos que se inician en la Astrología, tienden a pensar que buscamos relacionarnos apenas con personas o circunstancias referidas en la Casa 7.
Esto no es así. Nos vinculamos con el universo que nos corresponde por Karma, que sin dudas es selectivo. Pero él es compuesto por una heterogénea gama de particularidades, en la cual conviven las más variadas características psicológicas.
Claro que nuestro mensaje subliminal apunta a atraer personas, cuyas personalidades reflejen de forma evidente las características de nuestra VII Casa,... y con estas personas generaremos vínculos más sólidos que con aquellas que no muestren estos rasgos con tanta evidencia.
En estas personas, con las cuales sentimos menos afinidad, generaremos vínculos más indiferentes. Pero en el momento en que nos relacionamos (sea por el motivo que sea), le activaremos lo que posean en sus psicologías, con relación a esos rasgos.
Por ejemplo, si tenemos en nuestra VII Casa, Saturno en Géminis. Atraeremos, en primer lugar, personas que desean comunicarse pero poseen algún tipo de dificultad para hacerlo,... y cuando lo hacen, expresan algún tipo de censura con relación a lo que nosotros aportamos a la relación.
Pero si la persona a la cual nos vinculamos no tiene muy marcados esos rasgos en su personalidad, durante el proceso dialéctico que se desenvuelva en el clima compartido, se activará en la persona atraída, el área de su Carta Natal en que figura Géminis y el área en que vibra Saturno.
Por ejemplo si Saturno lo tiene en la XI Casa, pondrá en evidencia durante la relación sus dificultades en el plano social o con relación a los amigos, por ejemplo.
Pero en todos, absolutamente en todos los vínculos que una persona establece con el universo que la contiene, existe el esfuerzo del Alma, tratando de aflorar desde las profundidades de cada conflicto dialéctico con la VERDAD superadora.
Esta es la razón de SER de cada existencia. Este es el motivo profundo, por el que se atraen las individualidades y se vinculan.

 

ROLANDO GRIGLIO
Astrólogo Kármico

 

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