La ciencia alquímica es compleja y extremamente profunda, pero podemos definirlala de forma muy sintética y clara diciendo que la Alquímia es la Ciencia del Amor.
Es la ciencia que nos revela los misterios del proceso germinal de la vida, el cual es sustentado por la armónica interacción entre los opuestos complementários.
El universo manifestado es bipolar, por lo tanto, cuando el impulso espiritual irrumpe en la Creación entra en el mundo de la dualidad, donde la idea original se expresa dialécticamente.
En el mundo manifestado, la propia vitalidad de la IDEA es acotada por los extremos de dos expresiones opuestas y complementárias.
Es esta interacción que permite el desarrollo del proceso germinal, que no es otra cosa que la fuerza absorsiva del Absoluto la cual pone a funcionar el camino de regreso a la Unidad primordial.

Comprender las leyes de la naturaleza y del cosmos, más allá de las interrupciones del hombre, es el desafío central de la Alquímia.
Sin esa clara comprensión, la tarea de transformar el plomo en oro es absolutamente imposible.
El Ego ha conseguido, a través de los siglos, interferir en el propio orden natural y con esto, muchas de sus leyes han perdido su eficacia en el mundo del hombre...y esto nos incluye a todos.
Desde el momento en que el Ego se auto proclamó unidad, se desvinculó de la unidad del universo. Se desvinculó de la UNIDAD MÚLTIPLE, que es la base del orden jerárquico.
La cadena solar es la que ordena jerárquicamente los niveles de grandeza. Ella es la que nos da a cada uno la medida de nuestro nivel de ser.
Un buen comienzo para adentrarnos en la ciencia alquímica sería el tomar conciencia del lugar que realmente ocupamos en la basta extensión del universo.
Somos poco menos que un grano de arena en el desierto.
Todo lo que sucede en este mundo, por extraordinario que nos parezca, esta acotado por el nivel de grandeza que nos corresponde.
Los principios del BIEN y del MAL se desenvuelven dentro de los límites conceptuales de este nivel, en el cual estamos encapsulados por el karma.
El hecho de que existan delitos infinitamente mayores de los podamos imaginar, no nos exime de nuestros males y del rigor de la ley por el mal que hacemos.
Dentro de nuestro nivel de ser, tenemos el desafío karmico de obtener la excelencia.
La excelencia posible representa la calidad del oro que en este plano podemos producir, a partir de nuestros propios recursos y habilidades.
Hasta las imágenes de los grandes avatares es una interpretación acotada por el nivel intelectual del hombre. Los comprendemos hasta un cierto punto... y así, esa luz que nos llega por sus mensajes tiene la justa medida de nuestros méritos. Ni más ni menos.
La manifestación pura del bien, que proviene de un Cristo, de un Buda o de un Mahoma proviene de Dios, del Ser de todos los Seres, por lo tanto vibra en todos los planos de existencia... y en cada plano "aporta" lo necesario para que el hombre pueda trascender ese nivel de existencia.
Cuando el avatar revela su mensaje, su pureza se desvanece en el mundo de la pluralidad y acaba encerrándome en millones de interpretaciones individuales que difieren entre sí.
Todas estas múltiples interpretaciones provienen de los pre conceptos, que conforman el arsenal de respuestas condicionadas conque reaccionamos a los estímulos externos.
En tanto y en cuanto sigamos condicionados por esa mecánica, es imposible extraer el hondo significado de los mensajes que provienen de los más alto.
Solo liberandonos de esa tiranía es que podemos captar y asimilar los nutrientes que nuestra Alma precisa, para que funcione correctamente el impulso germinal de cada existencia particular.
La ciencia alquímica apunta en esa dirección. Nos propone una serie de recursos y herramientas para que volvamos a vincularnos a la cadena solar del universo.
La Astrología bien interpretada es una de esas herramientas y desde nuestra propuesta alquímica debemos tener muy claro lo que realmente define una carta natal.
En primer lugar diremos que la carta define la forma como estamos insertados dialécticamente en el escenario que nos corresponde a cada uno por karma.
Consideramos que esa inserción se desarrolla en tres niveles, en los cuales debemos procesar nuestro impulso germinal... y si llevamos en consideración que nuestra memoria sensorial solo guarda recordaciones de asuntos no resueltos en su momento, concluimos que tenemos tres niveles de memoria.
A esto ya lo analizaremos en otro segmento de este estudio. Ahora lo tratamos a título solo informativo, para concientizarnos de la naturaleza del trabajo que estamos proponiendo.
La tarea de transformar el plomo en oro está muy bien sintetizada en la metáfora del laberinto. Implica el desafío de liberarse de esa mítica construcción.
Los cimientos del laberinto están dados por la propia memoria sensorial, que nos condena a una vida sin posibilidades de trascendencia. Siempre respondiendo con las mismas respuestas a eventos que posiblemente sean nuevos.

Dijimos en algún momento de este trabajo que la alquímia es la ciencia del Amor. El propio proceso germinal es una clara manifestación del Amor en acción.
Como seres humanos nos desagregamos de la Madre Tierra desde hace unos 24.000 años... y desde entonces estamos negando que existan complementos a los cuales estamos visceralmente vinculados desde siempre y por siempre. Eso es una negación del propio Amor.
Nuestra individualidad es sustentada por una ininterrumpida interacción dialéctica. Esa interacción conforma el eje horizantal de nuestra propia cruz. Una cruz que se va haciendo cada vez más pesada, porque nuestra psicología está aprisionada en la ley de acción y reacción.
Por ese motivo no trascendemos las pruebas que la vida nos presenta en obediencia a la ley de la recurrencia... y así nos mantenemos estancados en un mismo nivel de ser, sin aprovechar las oportunidades que nos ofrece la propia reencarnación en cada existencia.
El desafío básico consiste en redescubrir los misterios del Amor y aplicarlos a los asuntos de la vida cotidiana, para que los conflictos dialécticos que se presentan en el día a día sean trascendidos.

Nuestros complementos se encuentran más allá de nuestra epidermis, en el escenario karmico que nos contiene.
A esos complementos estamos vinculados desde siempre y por siempre, y es la interacción dialéctica con ellos la que viene sustentando el fluir de nuestra propia existencia, vida trás vida.
La carta natal nos muestra la natuarleza de los 6 diálogos básicos, sobre los que se estructura el verbo de nuestro Ser.
En primer lugar tenemos la 12 casas terrenas, que se enfrentan por páres, para dar lugar a la interacción dialéctica entre los diferentes aspectos de la individualidad y sus complementos en los correspondientes escenarios del mundo externo.
Así, por ejemplo, el YO SOY de la I casa establece una interacción con lo que LOS OTROS SON, representado por la VII casa. El YO TENGO de la II casa hace lo propio con lo que LOS OTROS TIENEN de la VIII casa, etc.
Cada casa externa es un escenário en el que se encuentran determinados complementos.

A ellos estamos viseralmente vinculados, desde el origen de los tiempos. Es imposible que ellos se rompan, porque son una expresión de la Unidad.
Lo que en verdad ha sucedido a través de los siglos es una negación intelectual de estos principios. Pero, aunque en el mundo del pensamiento hayamos logrado establecer una distáncia, en lo profundo de cada vínculo continua inalterable la unidad... porque no se puede separar lo que Dios une.
De la Unidad proviene el misterio de la Luz, que es el verbo puro del Ser.
Esa energía pura es la que transforma el PLOMO en ORO.

 


 

El proceso germinal de la vida es sustentado por 6 diálogos básicos, que vinculan de forma complementária a los 4 elementos de la Naturaleza. La tabla siguiente muestra estos 6 diálogos:

Fuego

Aries

Libra

Aire

Tierra

Tauro

Escorpio

Agua

Aire

Géminis

Sagitario

Fuego

Agua

Cáncer

Capricornio

Tierra

Fuego

Leo

Acuario

Aire

Tierra

Virgo

Piscis

Agua

Por supuesto que estos 6 diálogos básicos que conforman el propio zodíaco son muy profundos, porque interaccionan los asuntos que cada signo entre sí. Por lo tanto, ellos no se pueden resumir en pocas palabras.
A continuación y solo a título informativo damos una reseña muy sucinta de estos diálogos básicos, dejando a criterio de nuestros amigos lectores la tarea de ampliarlos, según sus propios conocimientos de astrología.

ARIES - LIBRA:
Esta primer inetracción dialéctica se relaciona con el desafío de hacer conque la individualidad tome conciencia de lo que es una experiencia compartida.
Desde el punto de vista egóico, el primer signo del zodíaco desconoce que existan complementos que completen su unidad. Externamente ve objetos de deseo que desea conquistar.
Ya Libra, que es su opuesto complementario, no concibe la vida sin sus complementos. Estos dos extremos complementarios conforman una fórmula que lleva a la construcción del nosotros, sin que esto implique perdida de la identidad

TAURO - ESCORPIO:
Esta segunda interacción busca consolidar el nosotros, para que perdure dialécticamente en el tiempo. Por un lado, Tauro buscando establecer un clima de rutína en el que las cosas avancen lentamente y sobre seguro. Mientras que su opuesto complementário; Escorpio, necesita indagar más allá de las apariencias visibles... y fundamentalmente responder al flujo de constante transformación, que implica el propio impulso germinal de la vida.
Esta interacción dialéctica conforma una fórmula que lleva a consolidar y hacer perdurar en el tiempo al nosotros.

GÉMINIS - SAGITARIO:
Habiendose consolidado la condición dialéctica, el paso siguiente consiste en hacer conque esos intercambios esten al servicio de la trascendencia. En este caso la mutua necesidad se da en que un determinado nivel intelectual se vincule a un nivel intelectual más alto.
Esto beneficia a ambas partes, porque el nivel más bajo (Géminis) tiene la oportunidad de elevarse... y el más alto (Sagitário) puede darle a la idea que representa un sentido de aplicación práctica, aplicable a la vida cotidiana.

CÁNCER - CAPRICORNIO
Establecidas las pautas dialécticas sobre las que se desenvuelve una existencia, sigue la etapa que se corresponde con digerir el saldo de las interacciones.
El mundo de afuera busca que lo logrado se adapte al orden establecido, porque el sistema encuentra en este orden las bases de su subsistencia... y, en contra partida, cada individualidad posee las suyas.
En este nuevo orden dialéctico esta es la mutua necesidad que une a los complementos. Esa es la fórmula, a través de la cual se debe desarrollar el proceso germinal que define los límites de su identidad.

LEO - ACUARIO
Establecidos los límites, sigue la tarea de encontrar el propio lugar dentro de el orden jerárquico del universo. Descubrir el propio nivel de grandeza.
Es fundamental tomar conciencia de cuales son los verdaderos límites de su nivel de ser. Tanto al nivel interno como al nivel de las estructuras del orden Este proceso dialéctico implica la necesidad de comprender la figura de la autoridad. Busca diferenciar la autoridad real de la falsa autoridad.
Acuario respeta la autoridad real de Leo y le rechaza lo que hay en el de falsa autoridad.

VIRGO - PISCIS
Esta es la fase final del proceso dialéctico que acompaña cada etapa del proceso germinal.
Tiene que ver con el desarrollo de la belleza platónica. Aquello de que cada cosa debe estar en su justo lugar, no excediendo los límites de su propia jurisdicción... es decir de su propio nivel de grandeza.
Esto implica que este ajusté de proporciones exige eliminar definitivamente lo no puede formar parte de la próxima etapa. Tiene que ver con el sacrificio y el desapego, sin lo cual el cambio de octava es imposible.

 

 
Ciertamente son las Casas Terrenas las que definen la temática de las cruces, a través de las cuales debería desarrollarse el proceso germinal de cada uno.

La primera cruz plantea la transformación de nuestra auto imagen, para rescatar los atributos de nuestra verdera personalidad. Es el trabajo alquímico en el primer nivel de nuestras relaciones personales.
El impulso germinal arranca desde los asuntos de la IV Casa. Allí el plomo alquímico está dado por la memoria no digerida de esta presente existencia.
Este nivel de la memoria debe ser trabajado a través de una nueva reevaluación, que nos permita la correcta digestión de aquello que guardamos sin digerir.

La segunda cruz nos lleva a trabajar en un nivel más profundo de nuestra memoria. Ese nivel tiene que ver con las recordaciones de vidas pasadas que se encuentran en la VIII Casa. Este universo se relaciona con la intimidad compartida y con la naturaleza más profunda de los complementos a los cuales nos vinculamos.
En lo más profundo de nuestros complementos se encuentra almacenado el eco de nuestra propia historia personal. De la historia que venimos transitando desde hace muchas y muchas vidas.
Este nivel de vínculo nos permite dialogar con una representación actualizada de nuestra propia historia kármica. Esto hace conque aflore la sombra de nuestro propio discurso. Aquel que expresamos de cada a la sociedad.

La tercera cruz nos vincula con nuestras memorias arquetípicas, con los principios universales y la forma como los hemos comprendido.
Esto hace conque hoy nos vinculemos dialécticamente a determinados principios filosóficos, para que estos se transformen en una suerte de parámetros en nuestra vida.
Este diálogo, que busca conectarse con los principios elevados de la mente, moviliza aspectos de nuestra memoria ancestral que están mucho más allá de nuestro nivel consciente.
Nuestro orden mental inconsciente se vincula dialécticamente con la porción del inconsciente colectivo que nos corresponde por karma.

En otro ítem de este portal tratamos de los diferentes niveles de nuestra memoria. Por lo tanto, en este artículo nos eximimos de mayores detalles al respecto.
Sin salirnos del tema en cuestión, dejamos en claro que el karma del hombre comienza al nivel de las funciones que definen su personalidad. Esto es; dentro del nivel de grandeza que se corresponde con el Sistema Solar que habitamos.
La ruptura del planeta que orbitaba entre Marte y Júpiter, desequilibró no solamente la unidad del Sistema Solar, sino también la unidad de todos los niveles de grandeza menores contenidos en el sistema.
Al nivel de la unidad del zodíaco existe una interacción natural entre los signos que son opuestos complementarios.
Este proceso dialéctico se basa en la mutua necesidad en su estado más puro... pero, aunque no haya planetas vibrando en los signos, la fuerza emergente de estos diálogos debe atravezar el filtro de las CASAS TERRENAS, cuyos asuntos sin dudas estan impregnados por el karma del individuo.
Un buen punto de partida para leer karmicamente una carta natal es el de interpretar la naturaleza dialéctica de las casas terrenas opuestas.
Los 6 diálogos, interpretados desde la interacción entre los signos presentes en esas casas y prescindiendo de la presencia de cualquier planeta, nos habla un poco de la dialéctica que propone nuestro SER interior profunco en los asuntos de las casas envueltas en esa interacción.  

 


Tomemos un ejemplo genérico para comprender mejor esta cuestión del diálogo profundo que nuestro SER individual sustenta en cada existencia, para que se pueda procesar el desarrollo germinal.
Nuestro Ser procesa la integracción dialéctica de cada uno de los 6 escenarios de la vida a partir de los signos que se encuentran contenidos en las casas terrenas que se contraponen dialécticamente.
En esta figura ejemplificamos como funciona la dialéctica entre dos casas terrenas.
Podría ser cualquiera de los 6 ejes dialécticos. Apenas nos interesa el patrón de lectura que se debe aplicar.
Veamos entonces como funciona la ley de acción y reacción en este caso:

  • Si la acción comienza en la Casa A, se caracterizará por una actitud basicamente rebelde. Principalmente contra lo que el complemento pueda mostrar de autoridad.

  • La reacción del complemento será justamente la de manifestarse de forma auto centrada, con cierta actitud autoritaria.

  • Si la Casa A representa el lado del yo individual, tendremos aquí una individualidad que se niega a aceptar pacíficamente cualquier imposición autoritária. Con lo cual, es muy probable que la interacción dialéctica quede estancada en esa tensión y no avance al segundo clima psicológico, que conforma este eje dialéctico.

  • Si se trasciende ese primer conflicto, se avanza hacia otro nivel del diálogo que es el que propone la interacción PISCIS - VIRGO. Es muy probable quw aquí la persona plantee una visión más espiritual o sensible... a lo que se le opondrá un planteo más pragmático, por parte del complemento.

 

ROLANDO GRIGLIO
Astrólogo Kármico

 

 

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