El objetivo de este trabajo no es el de hacer un estudio racional, minucioso y ordenado de este maravilloso compendio de la sabiduría antigua, sino aportar una visión que mantenga siempre la coherencia y unidad del "Corpus" formado por los 22 Arcanos Mayores y los 56 Arcanos Menores.

En primer lugar es importante comprender que estamos ante la presencia de un Libro Sagrado, que explica en un lenguaje hermético, la naturaleza del camino interior que conduce de regreso a la Casa del Padre.
Este Libro explicita el proceso oculto que sustenta la Fuerza Germinal del Universo. Esa fuerza poderosa que es capaz de transformar una semilla en árbol.

Obviamente todo en el universo esta germinando. Todo lo que viene a Ser, entra inmediatamente en esta corriente que fluye para adentro y para arriba.
Pero desde la "Expulsión del Paraíso", el hombre viene interfiriendo con su intelecto en el sano desarrollo de su propio crecimiento interior.

El motivo central de este Libro Sagrado es ofrecerle, a aquel que busca sinceramente una luz, una "didáctica" concreta para vencer la controvertida naturaleza de esas interferencias que bloquean la fuerza germinal y pueda así volver a habitar la Tierra Prometida.
Esta es sin dudas una pretención que puede sonar bastante utópica, para la mayoria de nuestros amigos lectores porque, para volver a habitar esa mítica promeza, es necesario que el hombre sea reestructurado desde su raíz.
Pero como la UNIDAD tiene distintos niveles de grandeza, los principios contenidos en el Tarot valen tanto para la transformación radical del hombre, como para las pequeñas transformaciones que son necesarias para trascender los pequeños conflictos de lo cotidiano.
Por lo tanto, podemos afirmar que cualquier Muerte y Renacimiento debe necesariamente pasar por los estagios de los Arcanos. Cada uno de ellos representa una instancia del camino de la evolución, que debe ser superada en obediencia al libre albedrío que Dios le otorgó al hombre.
Debemos aquí afirmar que la Muerte y el Renacimiento conforman el binómio esencial que sustenta todo crecimiento. Es sobre el patrón de esta permanente Metamorfósis, que toda semilla llega a transformarse en árbol... se muere y se renace en cada instante,... y así, cada instante deja un saldo de transformación.
...Pero cuando el hombre comenzó a obrar en función de su intelecto quiso retener el flujo inexoráble de la propia existencia y elaboró ilusorios sueños de eternidad, lanzandose en una busqueda sin sentido de la eterna juventud, motivado por la ilusoria esperanza de poder eternizar la materia que, por mandato divino, está sujeta a la Ley de los Ciclos para que sirva de camino al flujo ascendente de la Vida.
Esa humana pretención es el mayor desafío que el hombre lanzó contra su Creador, a partir del momento que comió del fruto del Árbol de la Ciencia Bien y del Mal.
Este desafío inicial es el que dió origen al desarrollo de la Ciencia Humana.

En contrapartida, un reducido número de hombres en todas las étnias del mundo, guardó en secreto el conocimiento de las Leyes eternas que sustentan la Vida libre en su movimiento... y así, sin dudas, todas las culturas generaron sus propias Escuelas de Mistérios y en ella albergaron a los Iniciados; Maestros de Mistérios y discípulos de la Senda, que no se dejaron absorver por los sueños de eternidad de la materia y pudieron observar en conciencia la lucha que comenzó a desenvolverse entre la Mente y el Alma, a partir del momento en que tal ilusión pasó a formar parte de los absurdos del hombre que quiere ser Dios en la Tierra.
Los iniciados egípcios dejaron impreso en el Tarot la cruda realidad de esta lucha que se desarrolla en el interior del hombre,... y que debe enfrentar todo aquel que desee reencontrarse con su propio SER INTERIOR profundo... y así volver a fluir con los Rios que retornan a la Casa del Padre.

La colosal taréa de sintetizar esta didáctica se le atribuye a Hermes Trismegistos, el Tres veces Grande Íbis de Thot. Una taréa que sin dudas se debe haber destilado por vías de la revelación en más de un iniciado del antiguo Egipto,... pero puede haber sido este gran iniciado quien la sintetizó.
Los Arcanos nos hablan del camino de la Iniciación, que es la Senda Interior que conduce a la construcción del Hombre Perfecto.
Este conocimiento sagrado, en verdad, no es património exclusivo de alguna cultura en especial, porque en todas las latitudes del mundo ha habido hombres que se han auto realizado,... que han llegado a la absoluta purificación del Cuerpo y del Alma.
Pero el Tarot Egípcio presenta una síntesis profundamente reveladora, para aquellos que desean llegar a la Sabiduría de los Arquetipos.
Es imprescindible comprender los principios fundamentales de la Alquímia, para poder develar los mensajes que se ocultan por trás de cada Arcano. Pero no de esa alquimia intelectual, de dificil comprensión, que desenvolvieron (por motivos de seguridad personal) los antiguos alquimistas medievales.
Hoy podemos llamar las cosas por su nombre, sin el temor de ser mandados a la hoguera. Podemos decir claramente que el Oro Alkímico es el Alma Divinal del Hombre, y el Plomo el Intelecto que busca eternizar la Matéria.
Sobre la base de este conflicto dialéctico se desenvuelve el saber del Tarot Egípcio.
Los primeros 10 Arcanos Mayores describen la estructura oculta del hombre después de la Expulsión del Paraíso, cuando, por causa de su creciente auto suficiencia, se desvinculó del princípio de la Unidad.
Aquí vemos claramente las influéncias de la cultúra hebráica y su Kabala, porque el Árbol de la Vida, nos habla de una anatomía oculta impregnada del principio de la Duda. De una duda que se inicia a partir del momento en que se deja de sentir la Unidad de todo lo que es y todo lo que existe.
Los 12 Arcanos Mayores restantes dicen respecto de los 12 trabajos que se deben desenvolver para completar la auto realización.
Estos trabajos se deben desenvolver dentro de la esfera de cada Karma personal, en el palco del mundo que a cada uno le toca vivir. Por lo tanto, lo que se debe comprender en primer lugar es que la Unidad del Hombre va mucho más allá de su propia epidermis. Comienza en el centro de su corazón y se extiende hasta el elemento más alejado de su universo conocido.
La Unidad del Hombre es como una gran Tela de Araña que tiene a la figura de carne y hueso en el centro.
La estructura de carne y hueso es la Semilla, mientras que el resto (la tela de araña) es su Tierra Filosofal.
Así como los nutrientes que sustentan el crecimiento de toda planta se encuentran en la tierra, así también los nutrientes que alimentan el crecimiento del hombre interior se encuentran en su propia Tierra Filosofal.
El Tarot nos enseña la metodología para que podamos extraer esos nutrientes en el palco de nuestra propia existencia (la vida que nos toca vivir por Karma).
Siempre habrá entre nuestra persona y las circunstancias que nos tocan vivir un ininterrumpido Intercambio Dialéctico, en el que dos fuerzas internas se disputarán la tarea de extraer los nutrientes que se encuentran en el trasfondo de dicho intercambio:
  • La Fuerza del Alma, que es aquella que transforma una semilla en árbol.
  • La fuerza del Intelecto, que busca alimentos para perpetuar las experiencias del mundo sensorial.

De lo expuesto concluímos que no es apartandonos de nuestras obligaciones cotidianas que podremos entrar por la Senda de la Iniciación, porque esta nos exige que paguemos concientemente nuestro Karma, algo que solo se puede hacer viviendo la vida que nos toca vivir... es la vida la que nos prueba, la que genera las circunstancias psicológicas que estan maculadas por la presencia del Karma.
Por eso que tropezamos siempre con la misma piedra,... a menos que trascendamos la prueba. Si así lo hacemos removemos la piedra del camino y ya no somos más retenidos por la repetición sistemática del obstáculo.
En el trasfondo de cada conflicto dialéctico existe una particula del Alma que se encuentra aprisionada por el batallar de las antítesis que se procesa en el interior de la mente de cada una de las partes que se integran en el proceso dialectico.
Ese compulsivo diálogo interno que el hombre desenvuelve en su mente, crea una verdadera "capa asfáltica" que impide que el Alma aflore con la instancia superadora del conflicto.
Debemos rescatar al Alma de la prisión de la Mente. Liberarla desde el trasfondo de la Memoria Sensorial, que es la esfera donde se encuentran todas las teorías e hipótesis, los postulados, los dogmas, la mecanica que sustenta los metodos, etc.
Las diversas partículas del Alma solo pueden ser liberadas si dejan de existir la prisiones que las mantienen aprisionadas... o sea, cada uno de los conflictos dialécticos que la mente del hombre elabora para "defender" la parcialidad que asume en cada instancia dialéctica.

A medida que esa taréa se va realizando, se van rescatando partes del Alma que la Mente impedia que se expresaran... y, cuando todas las particulas hayan sido rescatadas, se habrá creado al Hijo del Hombre, que es el Decimo Tercer Signo, el cual contiene la suma de todas las virtudes de los 12 Signos del Zodíaco.
Ese es el camino para la generación del Hombre Perfecto auto realizado. En esto consiste la Gran Obra de los alquimistas,... y de esto trata el Tarot Egipcio.

 

ROLANDO GRIGLIO
Astrólogo Kármico

 

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