EL TRANSFONDO DE LA MEMORIA

Debemos interpretar a la MEMORIA SENSORIAL como un espacio psicológico donde se van acumulando los diversos símbolos mnemónicos, que son registros testimoniales de experiencias vividas tanto al nivel consciente como inconsciente.
Hay una tendencia general a imaginar la MEMORIA como una especie de biblioteca, donde todos los asuntos están debidamente ordenados y agrupados según su contexto y contenido.
Sin dudas que esa imagen de orden satisface nuestras necesidades de corroborar que nada de lo que corresponde a nuestro propio mundo interno escapa a nuestro concepto intelectual de realidad.
Pero nada es más erróneo que considerar a nuestra MEMORIA como algo ordenado, porque el universo de la MEMORIA SENSORIAL es un universo poco menos que caótico, habida cuenta que no está ordenado por asuntos específicos como lo estaría una biblioteca, sino que por el contrario se “ordena” por emociones.


Eso significa que emociones iguales o similares se encuentran en un mismo espacio psicológico aunque se trate de asuntos diferentes, e inclusive sucedidos en tiempos diversos.
Podemos comprobar la veracidad de esta afirmación en momentos en que somos sorprendidos por algún estimulo externo que activa alguna área de nuestra memoria, despertando un determinado recuerdo.
Si agudizamos nuestro estado de auto-observación, podremos detectar que una serie de otros recuerdos pueden también aflorar a partir del primer estimulo. Recuerdos que talvez poco tengan que ver con la causa que dio origen a la activación mnemónica.
Todos esos recuerdos activados tendrán en común un transfondo emocional que los vincula, independientemente del tiempo en que cada uno se originó.
Eso es lo que queremos decir cuando afirmamos que emociones iguales ocupan el mismo espacio psicológico.
La EMOCIÓN es el factor de fijación de los recuerdos, y esto astrológicamente tiene que ver con el elemento AGUA.
Por tanto, todo lo que tenga que ver con este ELEMENTO en una CARTA NATAL, nos dará indicios del material mnemónico que conforma la memoria individual, sobre la cual se edifica la MENTE SENSORIAL de las personas. La MENTE INTELECTUAL del hombre descansa sobre las bases de la MEMORIA SENSORIAL, la cual contiene el registro de la experiencia acumulada en el transcurso de muchas y muchas vidas (no solo el registro de la experiencia individual sino también el de la experiencia colectiva, que sirvió como telón de fondo a su propia existencia personal).
Confieso que me he esforzado por encontrar algún tipo de principio trascendente, a través del cual pueda explicar el funcionalismo del INTELECTO humano, pero hasta ahora lamentablemente no he conseguido librarme del concepto de RESPUESTA CONDICIONADA, sobre la cual se procesan los diversos estímulos que llegan al Sistema Nervioso Central, a través del ARCO REFLEJO.
Cada estimulo externo activa un determinado recuerdo, que es vivenciado como respuesta o interpretación subjetiva del hecho.

Si se nos pregunta ¿cuánto es 2 x 2?, sin lugar a dudas aflorará en la punta de nuestra lengua la respuesta que corresponde a tal pregunta,... no dudaremos en responder 4, por que en nuestra primera infancia memorizamos la tabla del 2.
En la medida en que se fue haciendo más y más sofisticado el universo de los estímulos, fuimos registrando otro tipo de informaciones, sin dudas más complejas. Aprendimos teorías, hipótesis, postulados, definiciones y un sin número de otras informaciones que cubren el espectro de nuestro universo conocido.
Esos registros responden, en el presente, cada vez que se produce algún estímulo externo que los evoca. Es una experiencia esencialmente vibracional que se procesa en la esfera de lo emocional y afectivo.

NIVELES DE LA MEMORIA SENSORIAL

Puesto que la Memoria es edificada sobre la experiencia vibracional del ELEMENTO AGUA, se estructura en TRES NIVELES (este orden trinario está presente en los 4 ELEMENTOS):

  • El PRIMER NIVEL es el reservatorio de las recordaciones de la infancia de la presente existencia. Recordaciones que se comienzan a acumular a partir de la CONCEPCIÓN en el útero materno y continúan acumulándose hasta nuestros días. Aquí se encuentran registrados la mayoría de nuestros complejos, traumas, carencias afectivas, asuntos no resueltos con nuestros vínculos parentales, etc.
    La influencia kármica viene dada por las características de la Constelación de CÁNCER, mientras que la influencia familiar se deriva de las características de la IV CASA TERRENA.
  • El SEGUNDO NIVEL es el reservatorio de las recordaciones de actitudes egóicas que fueron asumidas en VIDAS PASADAS, y viene dado, en el plano de la herencia kármica, por la Constelación de ESCORPIO, mientras que al nivel de la herencia cultural por las características de la VIII CASA TERRENA.
    Aquí se encuentran reprimidas antiguas pasiones egóicas que fueron y son censuradas por la cultura oficial, por la religión, etc.
  • El TERCER NIVEL es el reservatorio de las recordaciones arquetípicas de la humanidad. Aquí están registradas las memorias de los logros y de los fracasos relacionados con la búsqueda espiritual, que se fueron acumulando en el transcurso de
    muchas existencias.
    Aquí existen (en estado casi latente) compresiones simbólicas de la vida espiritual, que fueron conseguidas en Vidas Pasadas; vivencias y experiencias que tienen que ver con los sentimientos arquetípicos que sintetizan los principios de la UNIDAD de la Vida Universal.
    Aquí también tenemos memorias de antiquísimas tentativas para reintegrarse al seno de la UNIDAD UNIVERSAL (DIOS). Al nivel de la herencia colectiva, estas sintetizaciones metafísicas vienen dadas por las características de la XII CASA TERRENA, y al nivel de la herencia kármica por la Constelación de PISCIS.

Esta imagen muestra los 3 niveles de vibración con que vibran los SIGNOS de un mismo ELEMENTO.
En este estudio nos concentramos apenas en los 3 niveles de los Signos del elemento AGUA, porque la vibración de este elemento sustenta el universo de nuestra MEMORIA.
A medida que la vibración elemental se hace cada vez más fina se va correspondiendo con épocas cada vez más remotas y distantes en el tiempo, lo que hace con que, de alguna manera, se despersonalice la cualidad del recuerdo.
Sin dudas que el Rayo de la Muerte juega un papel muy importante para producir el olvido de la experiencia histórica de la Vida que culmina con la desencarnación.

Hemos afirmado en estas consideraciones iniciales respecto de la naturaleza esencial de la memoria que sus diferentes niveleses se estructuran sobre la base del elemento agua.
Pero, debemos considerar que la vida que vivimos aquí y ahora la experimentamos también en tres niveles. A saber:

  • Al nivel del condicionamiento terrenal. Esto incluye el paisaje karmico en el que se desarrolla cada existencia, con todo lo que en el existe. Esto tiene que ver con las CASAS TERRENAS. En el caso de la memoria; las casas IV, VIII y XII.
  • Al nivel del procesamiento de nuestras propias funsiones psíquicas. Esto tiene que ver con los rayos planetarios que, en el caso de la memoria, se vincula con los rayos de la LUNA, PLUTÓN y NEPTUNO.
  • Al nivel de la influencia colectiva, que guarda la propia historia del género humano. Esto tiene que ver con las constelaciones del zodíaco... y, tratandose de la memoria, tiene que ver con CÁNCER, ESCORPIO y PISCIS.

Todo esto debe leerse en la carta natal.
Pero aquí debemos tener presente que la vida manifestada se sustenta por la interacción entre opuestos complementários. Estos estan unidos desde siempre y por siempre. Como el CLORO y el SÓDIO.
No importa cuan distantes están uno del otro. Ambos conforman la UNIDAD de la sal.
Puede estar una substancia en el polo norte y la otra en el polo sur, y allí permanecer por siglos. Pero si alguna vez los aproxima el destino, se uniran en vibrante armonia y seran CLORURO DE SÓDIO.
Así funcionan los misterios del Amor, sustentando la Vida Universal.
La complementariedad psicológica que vincula a los seres humanos funciona de igual manera.
Claro está que lo que se vincula no es la totalidad de la PERSONA, sino apenas aquellos aspectos psicológicos que son complementarios... y esos vínculos son, fueron y siempre serán. No se puede separar lo que DIOS une.
Así funciona la Creación... pero, nosotros, los seres humanos, al desarrollar el principio de la auto suficiencia, generamos el EGO, que pasó a considerar a sus propios complementos como principios ajenos a su identidad.

Pero la vida es dialéctica. Precisa de opuestos complementários, para que con la interacción se sustente el proceso germinal.
La psicología egoica, que se desarrolló a partir de la auto suficiencia, consideró a su parcialidad "unidad"... dijo: me basto a mi mismo. No preciso de ningún complemento... y sin embargo, sin complementos que los sutenten ni siquiera podría existir.
Como es posible entonces que haya llegado incluso a construir su propio reino.
Debió generar una condición dialéctica para existir... y para eso eligió un objeto externo, al cual se vinculó por el DESEO.
La persistente lucha por POSEER el objeto de su deseo generó, por parte del OBJETO DESEADO, la resistencia a ser poseído... y con ello se sustentó el principio de ACCIÓN y REACCIÓN. Una interacción dialéctica basada en la lucha, que sin dudas está en las antípodas de la dialéctica del AMOR que sustenta el proceso germinal de la vida.

La especie humana existe como tal porque la fuerza del Amor la sustenta en su raíz. Lo que es complementário está unido por su complementariedad, desde siempre y por siempre.
Pero, desde hace unos 24.000 años, el ser humano, "atrincherado" de la epidermis para adentro fue desarrollando experiencia en la lucha... y con ello; métodos de seducción, estrategias y todas las ciencias para salirse airoso en el arte de la guerra.
Sobre la base de esos logros se edificó el saber de su reino, la cultura, el orden establecido.

Esa es la sabiduría egóica. Se compone de sensaciones emocionales que quedaron registradas en la matéria mental del hombre y consolidadas en el tiempo por una suerte de permanente exaltación de sus logros.

 

ROLANDO GRIGLIO
Astrólogo Kármico

 

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