CÍCLOPES (Se corresponde con CASA IV)

Habiendo salido de Troya, Ulises y sus hombres seguían con el impulso de la competición.
Primero arrasaron una isla de pacíficos isleños.
Los sobrevivientes buscaron ayuda en islas vecinas y volvieron matando a varios hombres del vencedor de Troya.
Consiguen huir, para llegar a otra isla.
Ulises manda a 3 de sus hombres para ver que tipo de gente habita ese lugar.
Sus habitantes comian la flor de loto.
Los invitaron para que la probasen, con lo cual olvidaron de la meta que buscaban.
Ulises debió llevarlos a la fuerza.
Así llegaron a la isla de los Cíclopes... Quedaron aprisionados en la caverna de Polifemo, quien devoró a alguno de sus hombres.
Ulises lo emborrachó y cegó su único ojo.
Valiendose de un ardid consiguió, junto con sus hombres, huir.
Pero cometió el error de gritarle al cíclope, desde la playa, que él, Ulises era quien lo había cegado.
El cíclope, lleno de odio, pidió a su padre Neptuno (Dios del Océano) que lo vengase.
Aquí es donde comienza la verdadera odiséa del héroe, porque Neptuno atiende al llamado de su hijo y, a partir de ese momento, decide impedirle la llegada a su amada Ítaca.
Ulises ignora estos “entre telones” que se armaron en su contra.
Las fuerzas del INCONSCIENTE COLECTIVO fueron puestas en movimiento.


EOLO (Se corresponde con la CASA V)

Habiendo conseguido huir de la isla de los cíclopes, Ulises y sus hombres se lanzaron a la mar con la esperanza de llegar a su isla natal; Ítaca.
No sabía Ulises que tras de si el cíclope Polifemo había lanzado tamaña maldición.
Debió enfrentar grandes tempestades antes de llegar a la isla de Eolo (Dios de los Vientos).
Aquí es bien recibido e inclusive recibe ayuda para llegar a su isla natal. Eolo le entrega dos bolsas de cuero, conteniendo el poder de los vientos.
Esto le concedería el beneficio del buen tiempo y las brizas apropiadas para navegar en la dirección correcta.
Eolo le advirtió que no abriese las bolas, porque si así lo hiciese liberaría el enorme poder de los vientos, que se volverían en su contra.
Durante el viaje Ulises se durmió y, cuando ya estaba prácticamente divisando la isla de Ítaca, sus hombres quisieron saber que guardaban esas misteriosas bolsas.
Las abrieron... y desataron el poder de los vientos, que nuevamente los arrastraron hacia las playas de Eolo.
Ulises le conto a este lo ocurrido y le pidió nuevamente su ayuda. Eolo no solo se la negó, sino que también lo expulsó de la isla, diciendo que no quería en su tierra a portadores de discordias.
Así vagaron durante 6 días y 6 noches, para llegar el séptimo día a la isla de los lestriones.


LESTRIONES (Se corresponde con la CASA VI)

Llegan, después de una dura travesía por el mar embravecido, a esta isla donde viven gigantes.
Había una doble escarpadura cortada a pico alrededor de 2 promontorios, como 2 columnas que cerraban la entrada a una estrecha bahía que servía como puerto.
La mayoría de los marinos anclaron sus naves ahí.
Ulises lo hizo fuera de ese lugar cerrado.
Designó a 2 compañeros, a lo que luego agregó un tercero, para que exploren el lugar.
Se encontraron con una gigante joven que bajaba a tomar agua en una fuente.
Le preguntaron quien era el rey y ella dijo que era su padre.
Se encaminaron hacia su casa y al llegar vieron a su madre (una enorme gigante) que tejía en su telar.
Esta llamó a su esposo, quien tomó a uno de los hombres de Ulises, lo golpeó contra un promontorio dandole muerte, y se lo dio a su esposa para que lo cocinase.
Los otros huyeron hacia las naves y, a un llamado del rey, acudieron millares de gigantes que los siguieron arrojandoles enormes piedras.
La bahía donde se encontraban ancladas las naves acabó siendo una trampa mortal para los marinos.
Estos fueron muertos y llevados, ensartados en enormes lanzas para hacer un macabro festín.
Ulises, que estaba fuera de la bahía junto con la tripulación de su navío, consiguió huir, lamentando profundamente la muerte de sus compañeros.


CIRCE (Se corresponde con la CASA VII)

Llegaron a la isla de esta poderosa hechicera.
Ulises subió a un alto peñasco y divisó a lo lejos señales de que estaba habitada. Dividió a su tripulación en 2 grupos.
El se adjudicó el comando de uno y le dió a Euríloco el comando del otro.
Jugaron a suerte quien exploraría la isla y le tocó a Euríloco.
Antes de llegar a la mansión de Circe le salieron al encuentro algunos lobos y leones que se mostraron amistosos. Estos, en verdad, habían sido hombres que la hechicera los había transformado en bestias... Circe los recibió amablemente invitandolos a pasar.
Eurícolo quedó afuera presintiendo algún peligro.
De hecho les dio de beber un brebaje que los transformó en cerdos.
Eurícolo huyó contandolé a Ulises lo ocurrido.
Ulises decide ir solo a salvar a sus amigos.
En el camino se le aparece el Dios Hermes quien le da una hierba que anulará el hechizo de Circe.
Además lo instruye en como actuar ante ella.
Así lo hizo y esta se enamoró de el y le devolvió la forma humana a sus amigos.
Circe instruye a Ulises en los misterios profundos y le dice que para poder regresar a Ítaca primero tendrá que bajar a la morada de los muertos.
Allí encontró a su madre y muchos compañeros de Troya.
Habló con el adivino Tiresias quien le dijo que aún tendría muchas penurias antes de llegar a Ítaca.
Circe lo instruye para que pueda superar la región de las Sirenas y de las peligrosas Caribdis y Escila.
Supera esos peligros y se dirige a su nuevo destino.


CALIPSO (Se corresponde con la CASA VIII)

El adivino del país de los muertos le había advertido para evitar la isla de Trinacia, donde estaban las vacas sagradas del Dios Sol.
Eurícolo (que ya confabulaba contra Ulises) hizo conque la tripulación pidiese para pasar la noche en las playas de la isla.
Ulises tubo que acceder, sabiendo aún que eso era peligroso.
Les hizo prometer a todos que no tocarían ninguna vaca sagrada.
Lo que no respetaron.
Cuando Ulises estaba explorando el terreno sacrificaron y comieron algunas de ellas. Esto provocó la ira del Dios.
Cuando estaban en alta mar, lanzó un rayo destruyendo la nave.
Solo Ulises se salvó, llegando a la isla de Calipso, una ninfa que se enamoró de el reteniendolo allí varios años.
Ulises pasaba días enteros contemplando el horizonte del mar, soñando con su amada esposa Penélope.
Por mediación de los dioses Calipso lo dejó ir, no sin antes prometerle la inmortalidad si se quedaba y recordarle que si abandonaba la isla aún le esperarían otras penurias en el mar.
Ulises, de buena manera, le dijo que aún así deseaba volver a reencontrarse con su esposa.
La ninfa le proporcionó herramientas para que construyese una balsa y se hiciese a la mar.
Lo instruyó respecto de algunos peligros y le dio todo lo necesario para el viaje.
Pero Neptuno le envió una gran tormenta que lo hizo naufragar.
Calipso le había dado una manta mágica con la debía envolverse para mantenerse a salvo.
Así lo hizo y llego exhausto a las playas de los feacios.


FEACIOS (Se corresponde con la CASA IX)

A esta altura ya los dioses olímpicos estaban de su lado.
La Diosa Atenea se le apareció en sueños a la hija del influenciandola para que a la mañana baya a la playa con sus esclavas a lavar la ropa.
Allí encontró a Ulises con quien hizo amistad.
Le dijo que fuese al palacio que sería bien recibido por su padre y por su gente.
Le pidió que fuese después que ella, para que no se baya pensar mal.
Ulises es bien recibido. Alcínoo, el rey, hace a un banquete en su honor.
Se hace una competición de juegos en los que Ulises es obligado a participar y hace un gran lanzamiento de disco que sorprende a todos.
Aquí debe confesar su verdadera identidad y contar todas sus penurias, desde que salió de Troya.
El rey le ofrece su hija en casamiento si desea quedarse con ellos, pero Ulises no acepta.
El ofrecimiento es entonces cambiado por la propuesta de ayudarlo a llegar a su isla.
Se le proporciona un buen barco con sus remeros y todo lo necesario para el viaje.
Ulises se despide afectuosamente del rey y la reina, que tan hospitalariamente lo habían tratado.
Una vez que se hicieron a la mar, el héroe durmió plácidamente.
El navío llegó por fin a las costas de Ítaca.
Una vez en su tierra natal debió aún poner orden en la casa, que en su ausencia se había llenado de pretendientes de su esposa.
Les dio muerte y al fin pudo reencontrarse con su amada Penélope.



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